martes, 29 de noviembre de 2016

Billiken

Mujer, Rosa
Rosita antes
ahora la Yenny.
Violentamente linda
pirata, amazona villera.

Mujer, desnuda
una realidad eludida
negada existencia.
El más común de los miedos
de noche y caras tapadas, desconocidas.

La tonicidad de tus piernas, mujer
la cola parada, el espejo y flash
el deseo escondido entre galerías
calles de tierra y promiscuidad.

Mujer, lunfardo
voces de tantos
en lugares abreviados, incorrectos.
La burla de una clase, patrón
la necesidad permanente del sinescrúpulo.

Tus senos son dos pomelos, mujer
fruta prohibida en el paraíso
atravesando la basura y el desorden
precario 24 horas, sin revoque.

Mujer, provoca
la lucha permanente
querer ser un peldaño arriba.
Oposición, lastima, ayuda
la miseria desconoce escaleras.

Es tu boca el trofeo, mujer
sabiduría sin palabras, sin vergüenzas
en cuartos chorizo sin ventanas
sin puertas, cama a la vista de los niños.

Mujer, Rosa
la puta antes
ahora la Yenny.
Violentamente linda
guerrillera, pendeja cumbiera.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Probabilidades

Ese que estas mirando es D. D es sub gerente de la sucursal de Banco Tucumán de la localidad de Ampimpa Sur o un lugar de por ahí. D tiene 25 años, es soltero. D es signo sagitario y entre sus hobbies le gusta escuchar música y salir a andar en bicicleta. D toca la guitarra en una banda de Jazz contemporáneo que formó con algunos compañeros de la facultad, porque no te dije, D se recibió de Contador Público Nacional hace apenas un año y escaló puestos en el banco con facilidad. D también escribe, en su trabajo, solo que lo que D escribe son correos electrónicos a proveedores, misivas a empleados o legales necesarias para el quehacer diario del banco, cosas de tamaña importancia. Miralo bien, a D.

Ahora mírame a mí. ¿Lo notaste?, no soy D. Yo tengo más de 35 años de edad y más de 10 años trabajando en el mismo puesto, por el que D pasó en su escalada monumental, ahí estuvo solo unos meses, ahí es donde lo conocí. Yo soy soltero, como D, lo que seguramente no te sorprende. En el horóscopo chino debo ser chancho y mi casa es un santuario consagrado a tal mención. Desconozco de hobbies, a diferencia de D, a menos que tratar de levantarte pueda ser considerado como uno, lo que últimamente viene siendo mi única ocupación. Yo terminé la secundaria hace mucho, mucho antes que D, y solo seguí viviendo y trabajando. Ah, pero yo también escribo, como D, solo que lo que yo escribo son cuentos, a veces, poesías, casi nunca, lo que sea siempre que puedo, cosas sin importancia para nadie, ni siquiera para mí.

Ahora pensalo un segundo antes de decidirte, si por D o por mí. Pensalo como una apuesta a futuro, como sembrar la semilla de lo que puede ser un gran árbol frondoso, como el plazo fijo que te vendí el día que nos conocimos y que hoy vale cuánto, como la tarde en que me aceptaste un café y terminamos en el mismo lugar que D. Pensalo un segundo antes de decidirte pero fijate, fijate muy bien, ya que solo uno de los dos tiene más probabilidades de ganar un Premio Nobel de Literatura que el otro.

martes, 1 de noviembre de 2016

Probabilidades de coger con a una mina del chat de Facebook

Comenzando la conversación vos con un:

# hola, holiwis, holis o derivados (0%, no insistas).

¿Por qué la lengua española nos heredó solo ese saludo pedorro para iniciar cualquier tipo de charla? No importa las variedades geográficas, las edades que lo usen, los contextos en que se aplique, es la peor manera.

En caso que conteste:

# como te va?? (0%, probabilidad de que responda de nuevo 12%, probabilidad de que en adelante no funcione nada de lo que le escribas 100%).

Dentro de ese 12% están las esperadas respuestas secas como un bien, a lo que inútilmente vamos a contestar que también estamos bien o que hacemos y no hacemos tales cosas. Eso es inútil, no le importa, si le importara lo preguntaría, pero no lo hizo. Ojo que puede pasar, y cuando sí lo hace, las probabilidades de que responda de nuevo suben a 37%.

Cosas a no hacer si la charla mágicamente continua a partir de este punto:

* No mandar 16 mensajes contando cualquier cosa de tu vida. Deberías dar gracias a que leyó los primeros dos mensajes que mandaste y rogar que tenga las ganas y la energía para interesarse por algunas de las cosas infantiles que te gustan y que te van a seguir gustando.

** No mandar esos mismos 16 mensajes contando lo mal que estas por X o por Y. Tenés que tener en mente el objetivo, la lástima nunca fue el mejor incentivo para coger para alguien que apenas te conoce, no lo intentes más.

*** No mandar ningún mensaje por un rato fingiendo que no te importa. Vos iniciaste la charla, vos querés hablar con ella, vos te la querés coger, vos lo sabes y ella también.

**** No interesarse demasiado por lo que sea que te responda después del bien y vos, cuidado, la friend zone está siempre a un paso, y si resulta que justo estaba mal por algo, y si resulta que justo le pasaba algo importante para ella, vas a tener que soportar su versión de tus 16 mensajes, que venido el caso son como 82.

***** No invitarla a salir en el acto, está científicamente comprobado que las mujeres no deciden que hacer el sábado que viene cuando recién es lunes por la noche, y si acaso lo haces (pobre imbécil), y si acaso acepta (¿imbécil con suerte?), no te hagas demasiadas ilusiones, se cogería antes al ex novio que le fue infiel que a un arrecho como vos.

****** No comentar lo cansado que estas y como nos ves la hora de irte a dormir, solo le recordás que ella también está cansada y que una conversación con vos jamás va a ser mejor que dormir unos 20 minutos más antes de salir a trabajar mañana.

******* No actuar de manera natural. Naturalmente sos un gil, los giles no se levantan minas en Facebook. Rechazá la mentira de ser vos mismo, planificá cada palabra de los siguientes mensajes y envíalos en el momento justo, ¿Qué cuando seria eso?, ¿te das cuenta lo que quiero decir con gil?

Respuestas correctas para lograr el objetivo deseado: si supiera alguna no estaría escribiendo esto.

martes, 30 de agosto de 2016

Necesarias renuncias después de los 30

A mis ideas de cómo cambiar el mundo, que en paz descansen.
A mis abdominales, no, a esos nunca los conocí.
Al amor incondicional, ahora veo que las comedias románticas nos mintieron como a niños.
A convertirme en un músico de Jazz (no hay nota para comentar eso).
A terminar mi novela interminable, que entonces dejaría de ser interminable, y provocaría que las incongruencias de mi vida dejen de ser tema para escribir.
A escribir decentemente sobre algún tema, por motivos previamente expuestos.
A cebar un buen mate, porque para eso están los demás.
A la danza como una forma de expresar corporalmente las crisis existenciales que me atraviesan en este mundo posmodernista, porque lo que hice, hago o haré, respecto a la danza, respecto a bailar, solo provoca risas sin ser comedia.
A continuar este texto, porque entiendo que la idea original se perdió y ahora solo estoy escribiendo lo que creo quieren leer, y no lo que creo quiero decir y…
A los finales con puntos suspensivos, por ese asunto de las renuncias, nada más.

jueves, 25 de agosto de 2016

Ficción para apaciguar los ánimos

Llegar del trabajo muy estresado por un día de mierda que se viene repitiendo toda la semana desde el lunes, como en un nada divertido día de la marmota. Tratar de estudiar un poco, para concentrar la mente y hacer más productivo el día, pero no poder relajar el nudo en el estómago que se ciñe y se ciñe. Pretender escapar con la música o la literatura, sin poder embarcarme en esa misteriosa proeza, donde las palabras de a una se elevan de mi libro o musicalmente viajan, mientras descubro que no leo ni escucho, yo solo pienso, pienso y me hago la cabeza y todo se pone peor. El ultimo escape, la ficción, la ciencia ficción la fantasía, los súper héroes y esa serie que pocos conocen y nadie vio y que te tiene entretenido desde hace semanas. Finalmente distraerse viendo a ese héroe atormentado por no disponer de sus poderes perdidos en una batalla con el villano, Wolf, el némesis perfecta combinación entre filósofo griego, playboy posmoderno y asesino desmembrador despiadado. Finalmente entretenerse viendo como este oscuro personaje navega entre su moral, trascendental de los caprichos y las banalidades de la gente común, mientras desata una ola de homicidios en toda la Ciudad de los Ángeles. Perseguido por un vendaval de idílicos héroes, Wolf asesina y mutila a cualquiera que se cruce en su camino, sin hacer distinciones de ningún tipo, humillando, golpeando, torturando, y disfrutando de cada manera de impartir sufrimiento hasta la muerte, y yo solo pienso, pienso y me hago la cabeza y digo “cómo no soy así, y me lo cruzo de frente al jefe”.

martes, 23 de agosto de 2016

Amor dictatorial

Y vas a estar a mi lado siempre,
cuando busque tu sombra proyectada con los floreros de la mañana
y el olor del café se confunda con tu perfume
habitando todos los espacios de la casa.

Vas a despedirte triste, antigua
sollozando en los rincones que no me encuentran
a la espera de un aire nuevo, tardío en la noche.

Vas a tener todo listo
institutriz de diario, de cena y charla
esperando una sonrisa que ilumine, una afirmación
que no va a ser tuya siempre, no siempre.

Y vas a ser la dama y la puta
y la puta y la dama o ¡no vas a ser!
resignada al suspiro y al sueño
sin erradas pretensiones que nublen el idilio.

Y voy a ser tu amo
el señor de todas tus noches, el de tus desvelos en mi ausencia
cuando no vuelva y no duermas
cuando necesites mi permiso para soñar.

Y voy a ser el único en que pienses
aun cuando creas que estoy ausente
cuando no sientas mi respiración cercana a tu oreja
y te tientes a dialogar con tu mente
sabrás que escucho tus latidos, sabrás que a la distancia te espío
sabrás que va a ser así siempre.

Y vamos a pasear en primavera, a apretarnos con el frio
vamos a sonreír ante todos, a ser perfectos
vamos a construir el ejemplo
del que todos orgullosos construirán las ciudades
que harán grande esta familia y exitoso este modelo y gloriosa esta nación.

Y vamos a perdurar
por los siglos de los siglos de los siglos, a perdurar
a reinar y a conquistar todas las ciudades y todos los pueblos y todas las casas
y vamos a ser la foto en el cuadro y la imagen en la pantalla
y la letra, vamos a ser la letra con la que se escriben los mitos
vamos a ser leyenda, vamos a hacer leyendas.

Y vamos a ser recordados en el suspiro de contemporáneos
en el relato de lo que se quiso y lo que se hizo y lo que se pudo
sin perder vigencia ser la inspiración de los que resisten
preparándonos para el salto
para volver a este amor que tanto daño nos ha hecho
para volver a estar juntos.

martes, 16 de agosto de 2016

sigo pagando

Y pago lo que me pide, moneda por moneda aunque a veces llegue con lo justo. Y espero, puteando, que las maquinas pasen por mi casa y que deje de respirar tierra en verano o deje de ensuciarme con barro cuando llueve.

Y pago lo que es justo. Porque el vecino también lo hace y todos deberíamos hacerlo, pero ayer asaltaron a ese mismo vecino e hicimos la denuncia como es correcto, como es justo, pero la patrulla sigue doblando dos cuadras antes, como haciendo el recorrido del colectivo.

Y sigo pagando y teniendo menos. Porque en el súper todo está más caro día a día, y en la televisión, o en la radio o en el diario, se acusan unos a otros, a los anteriores, a los nuevos, a los que vendrán, se acusan sin dar respuesta, se acusan, y en el súper todo está más caro.

Y sigo pagando y esperando que esto pase. Porque me hablan de recesiones y de ciclos económicos y de dólar blue y de inversiones y yo no entiendo nada. Pero sigo esperando, aun puedo esperar, me considero afortunado, más afortunado que aquellos a los que les hablaban de recesiones y de ciclos económicos y de dólar blue, que los que no pueden esperar, que a los que no les alcanza para pagar.

Y pago y me quejo. Por la computadora, en la calle, en marchas con cacerolas me quejo. Vuelvo cansado de tanto quejarme pero sigo pagando. Porque quejarse es un derecho que tenemos por pagar, o eso es lo que nos vendieron hace ya tanto tiempo que nadie recuerda por que empezamos a pagar, pero seguimos pagando. Vuelvo cansado de tanto quejarme y desesperanzado de que nada cambie, supongo que este mes a nadie le alcanzo para pagar por una sociedad mejor.

Y pago y me desespero, estoy al límite, es el peor momento. Y en todas partes soy bombardeado por imágenes de los excesos de aquellos que no pagan, o pagan menos o, dicen, se llevaron eso que era nuestro, eso por lo que pagamos. Y nos hacen pagar y nos llenan de odio y peleamos entre nosotros sin resultado alguno, porque debemos seguir pagando, aunque ya no alcance, y nunca tener, no realmente, no como ellos.

Y quiero seguir pagando, porque aun creo, porque aun espero, porque aun quiero eso distinto que nos prometieron, pero ya no me alcanza, ya no pago.

viernes, 22 de julio de 2016

sobre II - a - Epidemia

Ordenando los viejos documentos encuentro este cuento de un hace muy mucho. No puedo dejar de publicarlo, tal vez por un sentido de añoranza más que literario, los tiempos en que me dejaba llevar más por lo primero que se me ocurría que por las ideas existenciales que pretenden contar mis cuentos actualmente. Voy a contar como entender la nomenclatura de números romanos y letras que llevan de título muchos de mis cuentos si alguna vez alguien pregunta.

II - a - Epidemia

– ¿Lo tiene?

– Sí. Lo conseguí. Son casi seis litros. Debería alcanzar para una semana más.

– Debería. ¿Lo vieron?

– No, nadie me vio.

Una brisa otoñal penetra la rendija de la puerta, mueve algunos papeles de la mesa y despierta al moribundo.

– ¡Tapenmé, tapenmé por favor que tengo frío! – suplica.

– Pero… no podemos taparte la cabeza, te quedarías sin aire – contesta el enfermero.

– Siento que vuelve Cacho, es la puta muerte que viene a buscarme. ¡Me congelo!

– Tranquilo – repone el enfermero – tu hermano consiguió más tequila. Pero solo voy a darte un vaso, eso debería ayudarte a pasar la noche. Tal vez mañana haga sol y podamos salir afuera – comenta mirando al hermano del moribundo que asiente con la cabeza.

– ¿¡Solo un vaso!? Pero sabes que no alcanza, y el dolor es insufrible. ¿Qué voy a hacer solo con un vaso? Dame más de esos calmantes que tenías antes, quiero dormir esta noche sin dolor, por favor, más de esos calmantes – suplica el moribundo.

– Sabés que no quedan, se acabaron. No hay en las farmacias ni en los hospitales. La epidemia está arrasando con todo – repone el hermano esta vez.

Después de un rato de delirios y súplicas el moribundo finalmente se duerme. El hermano del moribundo y el enfermero conversan bajo, para no despertarlo.

– Cuénteme ¿cómo está todo ahí afuera? – pregunta el enfermero.

– ¿Cómo?, ¿hace cuánto tiempo que usted no sale del hospital? – repone el hermano del moribundo.

– Semanas creo. Todos se enferman tan rápidamente que en tan solo unos días me veo congelándome en mi departamento. Aquí están mis compañeros y amigos, ellos me atenderán si lo necesito, como yo a su hermano.

– Que podría decirle – contesta el hermano del moribundo – las calles están desiertas, los comercios, los edificios, todo. Parece una ciudad fantasma. Parece el fin del mundo. Conduje todo el centro hasta encontrar un negocio. Había un anciano cobrando $100 el litro de tequila o whiskey. La gente pagaba desesperada, y había cincuenta o sesenta de ellos. Esperé paciente un rato, pero cuando el viejo dijo que se estaba agotando, que no había ni para cinco personas más, qué más podía hacer, mi hermano muere, saqué mi arma y después de dos tiros al aire me abrieron paso. El viejo testarudo se negaba a entregarme el recipiente de tequila que le quedaba. Forcejeamos un poco y caímos, el arma se disparó sola y lo mató, creo que tenía que pasar. Por suerte nadie más tenía un arma, pero no creo correr con la misma suerte de nuevo, si vuelvo a salir – el hombre hace una pausa para pesar, mira a ningún lugar, luego reacciona – no me juzgue por favor, mi hermano muere.

– Lo comprendo. No hay lugar para la moral o la ética en el futuro que nos espera. La fiebre solar está acabando con la humanidad muy rápidamente. Lo he visto aquí, hombres y mujeres sanos, atléticos, de esos que parecen invencibles, sucumbir en tan solo días. Antes de descubrir los calmantes efectivos, o el uso de la bebida blanca, morían congelados. Nada podíamos hacer, solo dejarlos morir – repone el enfermero.

– Debe resultarle difícil seguir cuidando enfermos de fiebre solar, después de lo que ha visto.

– Un poco a veces. Creo que solo me estoy preparando a mí mismo. No dejo de pensar en sobrevivir los meses que faltan hasta el verano, cuando el clima caliente y la epidemia mengüe, o, o quien dirá, cuando al fin encuentren la cura. Salir a la calle, al mundo o a lo que quede de él. Eso será desolador.

– Quien podría saber eso, es probable que sí, la humanidad sobrevivió a epidemias antes.

– De todas maneras el paisaje ya es desolador ahí afuera y el gobierno ya está trabajando en el tema. Vi, en una vuelta que di por el centro buscando el alcohol, hombres armados tapados de pies a cabeza con uniformes amarillos y máscaras de gas. Estaban desalojando cuerpos de un edificio del centro, apilaban todos en medio de la calle y los quemaban. No respetan ni a los familiares de los difuntos, vi a padres e hijos llorar desconsolados mientras subían en las camionetas negras. Trataron de detener mi auto pero aumente la marcha y escape.

– Tal vez lo mejor hubiera sido ir con ellos. Seguro tendrán un lugar aislado a donde están llevando a los que no fueron infectados, como un plan de contingencia por si no pueden curar la epidemia, tal vez ya ni siquiera lo están intentando, y solo quieren preservar la especie. La cura, de existir, serviría solo para evitar una catástrofe como esta en un futuro. Ya no deben pretender curar a los infectados, de esto no hay vuelta atrás. Seguro es solo preservar la raza humana.

– Hijos de puta ¿Quiénes son ellos, para decidir quien vive y quien muere?

– No es un acto consiente, es su instinto de supervivencia. Las cosas deber ser así. Lamento decirle, aunque ya lo sepa, que su hermano no sobrevivirá. El tequila que trajo apenas va a alcanzar para algunas semanas, además, esos uniformados que vio no tardaran en requisar clínicas y hospitales en busca de medicamentos y no infectados. Puede que sea lo mejor. El mundo de ahí afuera no es el mismo que él conoció, nunca volverá a serlo. Usted debería irse también, mientras hay tiempo de que sea rescatado. Tal vez viva lo suficiente para ver un futuro mejor.

– Yo de aquí no me muevo, nunca abandonaría a mi hermano, es mi única familia, no, nunca lo haría. Pero usted no tiene por qué quedarse.

– Si tengo. No es su hermano el motivo, soy yo. El mundo de afuera no me asusta, Dios sabe que en mi vida vi mucha mierda, que me rosé con las escorias de esta ciudad. Este es mi último acto de bien en el mundo, mi último acto de fe. No creo lograr nada aquí, pero no puedo abandonar a su hermano.

El moribundo se levanta y busca el arma de su hermano en la mesita de luz. Había escuchado toda la conversación y estaba decidido. Apunta al enfermero obligándolo a traer el bidón de tequila. Luego les dispara a ambos. Se recuesta y se tapa hasta la cabeza abrazando el recipiente de bebida mal tapado. Los tres cuerpos se enfrían lentamente en ese cuarto de hospital.

miércoles, 20 de julio de 2016

Ángel eléctrico

El chirrido metálico eriza la piel de los ocupas al acercarse. Son aleteos finos intermitentes, el rasguito de placas sobre placas de acero. El ángel eléctrico planeando muy próximo a la tierra, encima de sus cabezas, escudriñando entre edificio encuentra sombras de humanidad que extermina al instante. No es parte de su naturaleza juzgar y castigar, obedece una premisa simple, ejecuta un programa concreto.

Amanece en el puerto y el frío mar se hace sentir sobre los pies, la marea alta anuncia la temprana hora. Alistamos a los últimos esqueletos suicidas, la esperanza es un arma noble. Lejos está el sueño inventado por la nación de naciones, al otro lado de la felicidad. Si funciona, y nunca lo hace, serán los primeros, ellos devolverán la voz perdida. Ya solo quedan miles de los muchos miles. Ya no nos quedan valientes.

Son oportunas las explosiones, el centro de la isla irradia un magma mulato, y como las rebeliones, que son un mar de oportunidades, partimos al encuentro del destino. Ellos zarpan y se pierden en la circunferencia, nosotros volvemos al infierno, a deleitarnos con su fuego. El ángel eléctrico aparece como en una profecía, viene a dar fin a su programa. No sabemos nada más de los viajeros, no hasta el momento en que es leída esta historia.