martes, 2 de septiembre de 2014

A tragar saliva

A tragar saliva y a seguir, otra vez te mandaste la cagada, otra vez hablando de más, otra vez irrespetuoso y soberbio y estúpido dejándote llevar por ideas tontas y miradas parciales y lugares equivocados y momentos imprecisos. Y fácil cosechas lo que siembras, y fácil ganas el desprecio y la antipatía y el desgano, y fácil te cachetea la realidad mostrándote que no todo es como supones, que cuando los intereses priman estas solo, que cuando alguien quiere herirte siempre va a tener un as bajo la manga hacerlo. Pero no podés quejarte, si es tu culpa, por pretender que entre distintos somos iguales, por querer hablar sin pelos en la lengua, por hablar desde la catarsis y el enojo, por creer que el equipo prima ente las necesidades individuales, que podemos llegar a un acuerdo más allá de las diferencias, que tu aporte, mínimo o de grandes proporciones, tiene el valor que le das para todos los demás. Y aunque puedes considerarte una víctima de la circunstancia, justificarte errado por inocente o incauto o estúpido, lo cierto es que eres culpable. Culpable de tu gran boca, de tu postura irreverente, de tus tontas seguridades. Y así como lo admites agachas la cabeza, recibes la puteada y pides las disculpas, cargas con la culpa y te escapas de los lugares comunes, para pensar y tratar de entender por qué otra vez te salió todo mal, las conclusiones tal vez sean las mismas y seguramente le pintaras otra mancha al tigre, otro trapo al cajón de errores que desborda cada vez que vuelves a mirarlo, pero eso vendrá después, por ahora el plan es solo "a tragar saliva y seguir".

domingo, 31 de agosto de 2014

Un lugar, muchos lugares

Un lugar, muchos lugares. Muchos lugares como ese espacio en Catamarca al 800, en que vi encaminada las curiosidades que me movilizaron siempre, que me hicieron querer participar, querer conocer y entender, y querer cambiar. Pero no cambiar para mí, que hasta parece fácil cuando lo pensás, cambiar uno, sin que en verdad lo sea, sino cambiar para los demás, cambiar esa realidad que es tan cruenta, que es tan fría e inescrupulosa a veces, sin ser corpórea, sin ser tangible. Esa realidad a la que no podemos reclamarle nada porque es abstracta, porque es una construcción que hicimos entre todos y hoy nos pesa, cambiar para mí y para los que me rodean esa realidad partiendo de ese lugar en Catamarca al 800, y es que así somos ahí, siempre queriendo cambiar al mundo. Muchos lugares como esa escuela secundaria del recuerdo, a la que volví una vez por un empujoncito de escritor inseguro por parte de esa profesora de lengua, esa vieja mala que tuvo la mala suerte de tener que enseñarnos los tiempos verbales y el plus cuan perfecto y demás, y que entre ejemplos y lecturas me llevo a enamorarme de esto que hago, a no reprimir lo que pienso y digo, a no conformarme con lo que leo, esa escuela secundaria. Que es la misma a la que vuelvo años después para integrar sus líneas, desde lugar distinto, son solo las prácticas, por ahora, pero me hace sentir orgulloso poder ser quien se para al frente de todos a dar la lección nuevamente, el rol es de docente, y aun así sigo aprendiendo en este lugar. Y muchos lugares como el barrio, la "esquina de la vagancia", que nos encontró en tardes interminables con los amigos de toda una vida, tomando una coca cuando alcanzaba, jugando al truco por tincazos o entonando rocanroles con una guitarra prestada que entonó más folclores que años sumábamos nosotros. Ese barrio y esa esquina donde nos sentíamos seguros tanto a la siesta como a las 3 de la mañana, que dejábamos para ir a merendar, a ver dibujos y bañarse para luego salir a hacer lo mismo, que por entonces y con alegría recuerdo que era el equivalente a lo que hoy sería no hacer nada, no en vano era "esquina de la vagancia". Muchos lugares como esa casa a la que llegué un día hace 28 años sin entender mucho de nada, la que hice mi hogar y me acogió como uno más de los miembros de la familia que la habitaba, ese lugar que me vio reír y llorar y cantar y bailar y correr y esconderme y hacer bromas y gritar enojado y romper platos y limpiar lo que rompí y mil cosas más que todo niño como yo hace en su casa, y que seguirá haciendo a pesar de los 28 años y de la madures y todos esos canceres de la imaginación. Porque ese lugar, mi casa, es el que me hizo lo que soy y me hace lo que seré, cuando me vaya si me voy, aunque en verdad nunca me iré. Muchos lugares imposibles de nombrar todos, muchos lugares, un solo lugar, los reúno a todos y los cargo a cuentas a donde voy, de donde algo también me llevaré, y así andaré con muchos lugares a cuestas en un solo lugar. Un lugar, mi corazón, muchos lugares.

sábado, 30 de agosto de 2014

Cosechas lo que siembras

A lo mejor surge solo de una banalidad, pero le da mucho sentido a la frase y a la situación que atravieso un sábado a la noche, frente a la computadora que tengo en frente a diario, sintiendo ese mismo vacío que me invade a veces, que no se llena con militancia, con profesorado, con escribir (perdiendo completamente el sentido de esta entrada), con escuchar música con ver una película con con con, y muchos con más. Y surge de la banalidad de no tener con quien salir, de no tener a donde ir, de que sea sábado a la noche y este parado frente a esa misma computadora, haciendo lo mismo de siempre, sin nada nuevo, pero además, sin nada viejo tampoco. Y donde están, esos viejos amigos que ayer compartían estas mismas canciones, cuando el mate era una cerveza y el blues no parecía tan triste (en sábados de melancolía no es muy recomendable escuchar a Spinetta), esos locos divertidos que invitaban a vivir la vida una noche de sábado, como si fuera que salir y tomar y bailar significará vivir la vida (me disculpo, esa es la melancolía hablando) y esos encuentros casuales que terminan en noches largas de charla y anécdotas y planes de "nos volveremos a ver para..." y más charla y la noche que dejaba de ser tan larga y bla bla bla, no están, no, ya no están. Tiene sentido, de alguna manera me las arregle para alejar a todos de mi alrededor, no resulta difícil tampoco, solo basta con la porción justa de malas excusas, de caras largas y rápidas huidas para que pronto dejen de invitarte, y más tarde dejen de quererte ahí. Victoria debo haber pensado entonces, la verdad es que no lo recuerdo. Y es que estaba demasiado concentrado en quien quería ser, en a donde quería llegar y hasta el por qué (resulta gracioso pensar que pretendía saber el porqué de algo) y hasta tenía las pautas justas para conseguirlo, y hacia allá voy. Porque el que haya decido ponerme a escribir melancólico, un sábado a la noche, no significa que haya dejado de creer todo lo anterior, para nada (convirtiendo a esta entrada en, tal vez, un simple análisis de daños colaterales), solo significa que hago un "cuenta atrás" y miro todo lo que tuve que dejar para alcanzar lo que alcancé y lo que quiero alcanzar después y así, un cuenta atrás sábado melancólico frente al monitor, pensando, tal vez, en la valides de esa vieja frase (el inevitable cierre) "cosechas lo que siembras".

domingo, 10 de agosto de 2014

Como a James Dean

Últimamente ando pensado en James Dean. A mi entender, cultivado con Wikipedia y otros espacios online y sin demasiada investigación, fue un gran actor que en su momento prometía mucho y que tuvo un final trágico, dejando en la crítica y en los actores, y conocedores de cine de Estados Unidos, ese gustito en la boca de haber probado algo y ya no podés disfrutarlo más. Es en esta idea, personal aunque nada innovadora, creo, en la que se centra mi pensamiento. Lo de James Dean fue una tragedia, evitable o no, eso no viene al caso ahora, pero lo que me pregunto, y lo que creo que se preguntan quienes aún lo mencionan, más de 50 años después, es el "¿qué hubiera sido sí?". Al parecer para la crítica y para los actores y conocedores, lo de este actor era tan artístico, tan mágico, tan extraordinario, que aun con solo algunas películas y obras de teatro, su desaparición fue una perdida enorme para el ambiente, por todo lo que pudo y ya no podrá. Y en ese todo lo que pudo es en lo que me quiero concentrar. Pienso que nadie carece de pasión en la vida, ni de una habilidad extraordinaria para algo, lo que sea, como James Dean la tenía, tal vez sin saberlo pero así era para muchos, y aunque son muy pocos los que pueden explotar esas pasiones y esos talentos, creo que todos deberíamos apuntar nuestra existencia hacia eso, en la medida que la realidad nos lo permita, y luchar, luchar para encontrar aquello que nos apasiona, para lo cual somos tan talentosos o más, como lo era James Dean. Y aprender, porque talento no es nacer sabiendo, y sufrirlo, porque la pasión no evita el cansancio o los fracasos, y triunfar, en la medida en que esa victoria nos llene de orgullo y nos lleve a nuevos desafíos, a querer superarnos y volver a luchar. En definitiva encontrar eso que queremos hacer, lo que queremos ser toda la vida, sean una o cien cosas a la vez no importa, pero que sean con pasión, con compromiso y con lucha. Y que no nos pase como a James Dean, no por el trágico final y que críticos piensen lo que pudo ser, como le pasó, sino que vivamos muchos años y en el final de nuestras vidas nosotros seamos nuestros críticos y pensemos en lo que pudimos ser y no fuimos. No sé si al final de mi existencia habrá críticos de profesores de historia y seudo escritores que hagan un análisis de mi carrera y de mi vida, y piensen que en mí hubo un potencial sin explotar y que podría haber llegado a hacer cosas fantásticas, tal vez me esté dando más crédito del que merezco sobre la mirada que puedan tener otros sobre mí, lo que sí sé, y esto lo voy a afirmar aunque tal vez después cambie ese parecer, es que, si ese crítico voy a ser yo, voy a luchar con convicción para no decepcionarlo desde ahora. Y si el trágico final ha de venir, y si los críticos aparecen 50 años después, miren hacia atrás y piensen en mí como en James Dean "todo lo que pudo y no fue", aunque, si puedo elegir, prefiero ser yo el crítico y decir "todo lo que podía y logró".

No sobrevivo a un archivo

Admito muy a mi pesar que no sobrevivo a un archivo. Que tonta la idea de creer, hace mucho y no tanto tiempo, que mis tontas ideas ya estaban formadas en su totalidad. Resulta gracioso pensar, aun ahora que estoy por afirmar algo, que antes de hoy podía afirmar algo, o que mañana podré afirmar otra cosa y así. Soy victima de mis propias seguridades y por primera vez en mi vida, lo afirmo sin la certeza de que sea la primera vez, claro está, por primera vez creo que no está tan mal ser inseguro sobre aquello de lo que estamos mas seguros, de nosotros mismos y lo que pensamos. Por que resulta que la vida sigue desde el momento mismo en que con seguridad decimos "yo digo que..." y cuando menos te diste cuenta dejaste de decir eso, o eso dejo de representarte o, aun más, pensás y decís todo lo contrario. Entonces aparece ese que, como pocos como vos, presta demasiada atención a tus verdades a medias y te dice "pero te acordás que antes vos..." y tu discurso paso a ser la contradicción de algún otro discurso guardado en su archivo de memoria, y al parecer no tan guardado, convenientemente o no, en el tuyo. Y entonces ¿sos una persona sin palabra? ¿alguien en quien no se puede confiar? No che, tampoco es para tanto. Pasa lo que pasa siempre, y esto no es nada nuevo en definitiva, pasa que la gente cambia, que la gente crece, que la gente aprende y descubre y evoluciona y todos los sinónimos que se me ocurran, para bien o para mal, según como se vea y etcétera, y ese cambio crea nuevas ideas con nuevos discursos y en fin de cuentas nunca, afirmo esto con poca convicción por que a lo mejor mas adelante diga lo contrario, nunca podemos mantener el mismo discurso. me paso a mí, y lo admito aquí por que es mi manera de que esos monitores de discursos no puedan sacarme en cara que antes decía esto y ahora aquello. Admito aquí y de antemano que no sobrevivo a un archivo, y afirmo, con la misma poca convicción que antes, para no caer en una recursividad, que nadie puede sobrevivir, y que bueno que así sea. Y es bueno por que a la larga nunca vamos a terminar de conocernos, siempre vamos a tener un nuevo tema de conversación, líos existenciales y no tanto nos van a invadir siempre y la vida va a dejar de ser un constante compro-vendo-tengo, para ser un soy-pienso-digo, que se va a modificar, constantemente o no, en mayor o menor medida, y que si estamos atentos nos va a revelar nuevas formas de entender al otro y entender que, como yo, nadie, creo que nadie o tal vez nadie etcétera, nadie puede sobrevivir a un archivo. Solo me resta esperar y ver si en algún tiempo no publico una entrada diciendo "puedo sobrevivir a un archivo".

viernes, 15 de noviembre de 2013

XXI

Agotado
de ideas como gotas de agua agazapado.

Frustrado, desvalido de inspiración
lastimoso y mezquino de mí mismo.

Ofrendo lo último a la diosa de las doce
onírico pensamiento inunda la oscuridad.

– ¡Catarsis para todos los comensales!
– ¡Buenas noches!

jueves, 18 de julio de 2013

A qué le canta Cerati

Caminaba ayer por el centro de la ciudad, pasé por una librería y como todo adepto masoquista a mirar lo que no puedo comprar o no tendría tiempo de leer, entré a saciar esa curiosidad mórbida. Me fui a "de bolsillo, primero, y me di cuenta que mis bolsillos no son aptos al tamaño o al precio de estos libros (aunque no parezca no reniego del precio de los libros, me parece genial que un libro cueste lo que varias cervezas o la entrada de un domingo a la cancha, y que gente aun compre libros, aunque yo ande sin mandarines para hacerlo), caminé entonces por las estanterías, mirando nombre y tapas, y muy a mi pesar, a sabiendas de que no se juzga un libro por su tapa, siempre me detuve por aquellos en los que esa foto o dibujo, o colores en el frente, llamaban mi atención (si, lo admito, soy un simple mortal que se hipnotiza con las luces de colores, con las formas extrañas y los títulos y tapas de libros que no dicen nada) y encontré varios títulos interesantes que de momento no vienen al caso. Para no alargar la entrada y la historia les diré que, momentos antes de irme, y para mi suerte o mala suerte, di con un libro, bastante grande, intuyo caro porque no decía el precio, y con una tapa muy simple, sin título o al menos no lo vi, con la foto de este personaje tan querido ahí, visible e inmortal. Era un libro de Cerati, sin título y en la contratapa solo halagos de distintos diarios o críticos. Lo abrí para ojearlo, la curiosidad no cuenta aquí, era un libro de Cerati y eso bastaba, recorrí algunas páginas que recorrían la etapa Soda Stereo, y rápidamente empezaban con los discos solistas, de lecturas recortadas entendí que era el propio Cerati el que hablaba en las páginas, lo que me emocionó, al parecer era una recopilación de entrevistas y charlas con Gustavo. Así saltando rápido de hoja en hoja como quien ve fotografías (¿mencioné que estaba a punto de irme?) di con un capitulo que no tenía más de dos carillas, después descubrí que había varios de este tipo, el capítulo tenía de nombre "hoy ya no soy yo" título de uno de los temas del disco que realizo Gustavo junto con Merelo, leí algo de lo que decía, empezaba parecido a "nos gustó mucho a hacer este tema porque... ", y después creí leer "lo que dice la letra es..." (hoy no estoy tan seguro de esto último), entonces cerré el libro (ya mismo tenía que irme). Caminaba por el microcentro pensando en el libro, tal vez no todos saben la profunda admiración que siento por el trabajo que hacía y espero algún día vuelva a hacer Gustavo, me gusta su música, me gustan sus letras, en más de una oportunidad un tema de él inspiró una entrada en este blog, y hay un cuento en mi primer libro inspirado en el último tema del último disco que hizo hasta hoy (hablo de Fuerza Natural), y ahora estaba ahí, contando como hizo y que dicen esas letras, ¿cuál sería el problema?, hasta me causa gracia pensar que esta idea provoque una entrada en el blog (al que tengo descuidado, admito). Lo cierto es que, como todo aquel que se precie de escuchar música debería, suelo tomar muchos temas de Gustavo, su fuerza, su ritmo, sus letras, el total de la obra, y darle un significado propio, tal vez único, que de alguna manera representa mi ánimo, mi realidad, mis pensamientos, y ahora estaba ante la oportunidad de saber qué es lo que el artista, en sus propias palabras, quiso contar o transmitir. Esto no se trata de probar si acerté o no, si la percepción del mensaje que tengo es la correcta, se trata de perder, tal vez, esa idea tan cálida y tan fiel que tenés de ese tema que escuchaste, parece que siempre. Que te cuenten como se hace el truco no quita lo mágico me dirán, pero yo creo que es mentira, dejar de creer es un común del crecer, y cada vez que me toco crecer sentí esa pérdida. Perder la magia que estas canciones producen es peor que dejar de creer, es un golpazo de realidad innecesario, ¿quiero entonces saber a qué le canta Cerati?, ahí entendí un poco ese último apuro al salir, por qué cerré de golpe el libro, con el capítulo a medio leer, por qué ni siquiera pregunté el precio y tampoco sé el nombre, por qué estoy escribiendo ahora, cansado de tanta realidad, por mórbida curiosidad, prefiero quedarme con la magia. Tal vez vuelva a la librería, esta vez con mandarines cuidando mis bolsillos, tal vez hasta compre el libro, y tal vez, quien sabe, nunca lo lea.

sábado, 25 de mayo de 2013

Un round más

Y lo vi venir, después del uppercut, cuando golpeo su costilla derecha, y lo llevo, izquierda, izquierda, izquierda, Cacho me enseño así. Cuatro pasos hacia atrás me sacan de las cuerdas, me tenía amarrado ahí, no me daba ni un respiro el grandote, lo mido bien, izquierda derecha, arriba y abajo, “tu derecha es fulminante” me decía en ese entonces en el galpón del gimnasio, cuando todavía andaba en pañales, “vos llevalo a tu juego, acorralalo en el perfil que necesitas pero movete, rápido tene que movete, llevalo, acorralalo, y cuando lo tengas ahí, zas”, es verdad, Cacho, ahí lo tengo, ahora, zas, y... no, el muy maricón se hechó para atrás, la cagué Cacho, no era el momento justo, la cague, zas…

1

Lo vi, el tiro no parecía tan fuerte, pero me pegó de lleno, “sabe bociar el pendejo este”, ahora me doy cuenta Cacho, pero vo no te preocupé, ya lo tengo estudiado al junior, es fácil, tengo que entrar por la derecha, con ese movimiento que me enseñaste esa vez, después lo llevo para allá y…

2

3

He, pará árbitro, vas muy rápido hijo de puta, apenas si me estoy componiendo. Como vos me dijiste Cacho, ¿te acordás?, en el gimnasio cuando practicamos eso de la cuenta, de tomar aire despacito y aprovechar cada uno de los segundos, descansar los músculo, limpiar la cabeza, ¿limpiar la cabeza, Cacho?, ¿qué es eso?, que me tranquilice, que me espabile, que si estoy aturdido y no oigo nada le mire los dedos al árbitro, que no me apure “cálmate que tené tiempo, la gente quiere ver siempre un round más, así que el rayado te va a aguantar, vos tranquilo chino, si te dijera que hasta te ayudaría a pararte el árbitro, si pudiera, yo sé lo que te digo, vo tranquilo”, me acuerdo de esa vez, y como me sirve ahora, Cacho…

4

No escucho un pomo. seguro lo notaste, desde el rincón, no dejo de mirarlo, fijo al rayado. Y es que no escucho, no escucho nada, o es más bien, no sé, como un ruidito, que me zumba en los dos oídos, son como los mosquitos del gimnasio, la cabeza se mi hizo un lío, Cacho, y ya ni sé lo que escucho. Es como un camión, cuando te pasa bien cerquita y te tiembla todo el cuerpo, pero esto no se me pasa, y sigue y sigue y sigue, y no me puedo componer tampoco, no entiendo que me pasa…

5

Tampoco lo veo bien ahora al rayado éste, le distingo la mano abierta, que es lo único que le miro, y por eso sé en qué número vamo, pero... ¿será que ya no me voy a levantar, Cacho?, si estoy lleno de fuerzas, si estoy lleno de vida, si apenas soy un pendejo, casi tan chico como éste que me voltió, si ni siquiera me pegó tan fuerte, ¿Cacho?…

6

Donde andas Cacho… ¿esa que no era mi esquina?, ¿dónde estás Cacho?, y quien es ese que me mira, si esa era mi esquina, no tendrías que estar vos ahí, Cacho, ¿quién es ese? ¿por qué me mira así?, tiene la cara dura, no sé, como con una máscara de piedra, ¿Cacho, que pasó viejo?, y ese hijo de puta que me mira ¿se está riendo?, “de que te reí, hijo de puta. Cuando me pare te voy a partir la cara de una piña vas a ver”. Y se ríe noma, ¿que se cree?, “ya te quiero ver yo aquí, pelotudo”, aunque no lo escuche sé que se ríe, y no cambia la cara, como de piedra, tiene la cara endurecida y se ríe, ¿Cacho quién es ese?…

7

“Árbitro pare, deje de contar che, que no ve que mi entrenador no está” ¿cuánto va? ¿cuantos dedos tiene ahí?, ¡eh pará! ¿qué pasa aquí? ¿Cacho dónde estás?, Cacho, el árbitro también tiene la cara dura, como el de la esquina ¿Cacho que pasa? Todos, todos tienen la cara dura, como de piedra, como con máscaras de piedra y se ríen ¿qué es esto, Cacho, que es esto? Todos igual a ese hijo de puta que me robo mi esquina, todo el público, el junior también, todos todos iguales, todos con la cara de piedra y sonriendo, y todos me miran a mí ¿qué me miran? “¿qué mierda me miran?”. Cacho me decía, él me decía “no entré en pánico chino, cálmate, respira profundo, limpia la mente. Vos sabes que yo voy a estar ahí para ayudarte, en lo que sea” así me decía, si, así me decía, pero no está ¿qué es esto, Cacho? ¿quiénes son estos?, ¿dónde estás Cacho?…

8

Me tengo que parar, “me voy a levantar y les voy a moler la cara a golpes a todos ustedes, y hasta que me digan, no no, hasta que me digas donde esta Cacho no te voy a soltar a vos hijo de puta, a vos el de la esquina”, para ahí voy, solo que… ¿y ahora que pasa?, ¿Cacho dónde estás?, ahora no me puedo mover, ¿qué es esto? Alguien, hay alguien que me está agarrando, de los brazos, de las piernas, estos negros hijos de puta, eh ¿quiénes son ustedes? ¿qué quieren?, sueltemén, ¿Cacho, quienes son estos?, estos son negros, son como una sombra pero transparente, una sola sombra, sin cara, sin cabeza, sin cuerpo o no sé, pero no me sueltan, estos son más fuertes que yo Cacho, dejemén, yo no les hice nada, a ninguno a nadie, y de que se ríen estos cara de piedra “de que se ríen ustedes pelotudos”, ¿qué me pasa? ¿Cacho por qué me pasa todo esto?…

9

No no, ya se termina, sueltemén, sueltemén hijos de puta me quiero parar, quiero seguir peleando, soy joven, soy bociador, larguen ya, sueltemén, quiero vivir, morir de viejo ¿quiénes son ustedes? ¿por qué no me sueltan?, ya se termina y voy a perder y es todo por su culpa. Yo podría haber peleado un round más, como la gente quiere, “¿que ya no me quieren ver pelear?” a ustedes les digo hijos de puta “¿disfrutan de esto, disfrutan de verme así?” ¿de qué se ríen? con la cara dura, como piedra ¿de qué se ríen? ¿quiénes son estos que me tienen así?, que me detienen ¿quiénes son?, sueltemén, larguen, dejemén, Cacho ayudame, ¿dónde estás?, Cacho me dijiste que ibas a estar aquí ¿Cacho dónde estás? Cacho volvé. dejemén, no quiero bajar, quiero volver, quiero levantarme y subir, ¿Cacho por qué me pasa esto?, no no, dejemén, por favor dejemén, no, ¿Cacho dónde estás?, no dejemén, dejemén…

10

¡Bing!

* del libro Algunas notas sobre las reuniones del club de ideadores taciturnos

sábado, 13 de abril de 2013

Coincidencias

Me subo al bondi en busca de coincidencias.

Y si las encuentro
me voy a hacer el boludo
voy a fingir que me sorprendo
que no sabía que venían
que no las estaba buscando.

Y si te encuentro
voy a fingir que no estaba buscando que coincidas conmigo
en un día y en un horario
en tarde de lluvia, de ciudad vacía
en jueves feriado
en parada de la plaza Urquiza y baldosa floja que nos moja a los dos
en la misma inocente puteada.

Voy a fingir que no esperaba esta coincidencia
ni las muchas más que nos esperan coincidir.

jueves, 28 de marzo de 2013

Ni por casualidad

Y que decirte hoy, si te veo. Filosofar sobre que el tiempo es implacable, que es un verdugo y que bla bla bla, cuando solo me sale que me veo más viejo y me siento aun peor, “pero si no pasó tanto tiempo”, no pasó el suficiente. Que te recuerdo tan nítida como el día después, aunque a veces necesite una foto tuya para encontrar de nuevo ese lunar tan lindo que tenías ¿a la derecha o a la izquierda? Que todavía uso la marca de shampu que me recomendaste y mis risos aún no se definen bien. Que no hice la maldita dieta, por bronca quizás, bueno, para serte sincero, trate y deje y trate y deje. Que en estos últimos meses me enrede en líos de política, de religión y de futbol, pero aún sigo sin hablar sobre todo eso en la mesa. Qué jueves es baile, viernes es bar, sábado es cine y domingo lo que sea, mate parque cancha asado cerro calle azar lo que sea, y aún sigo sin cruzarte, ni por casualidad.