domingo, 3 de abril de 2016

No puedo vivir sin...

La respuesta más sencilla, que es la primera que viene a mi mente al leer la pregunta es “no puedo vivir sin un libro para leer, sin música para escuchar, sin algo para ver y entretenerme”, pero lo cierto es que podría vivir sin todo eso. Nada de lo que hago para entretenerme, que suma el escribir y hacer talleres de distinta índole, son cosas por las cuales sufra una ausencia. Creo que la respuesta más honesta, por ser la más cavilada, sería “no puedo vivir sin un propósito”. Como todos, creo, o como muchos al menos, siento que estamos en esta vida, conscientes de que existimos, porque tenemos un objetivo. No estoy infiriendo un sentido místico a la existencia sino más bien uno tangible, mental, sobre el cual basamos nuestras propias vidas. Si estamos en este mundo, y somos conscientes de nuestro estar, tenemos la obligación, o al menos así lo siento, de involucrarnos. Pero no bajo el influjo propio de la corriente cultural en la que estamos inmersos, sino con plena conciencia de donde estamos y por qué, y de qué manera podemos contribuir a mejorar o cambiar aquello que nos parece injusto o insano. Creo que el motivo de pretender dedicarme a la educación tiene que ver con esta idea de contribución al espacio que compartimos. Una de las pocas certezas que expreso cuando me preguntan por qué hago lo que sea que hago suele ser que estoy en la búsqueda de algo, y ese algo es la significación del motivo de encontrarme en este lugar y tiempo, y que el pasar de mi vida no sea insignificante en el transcurso de ese mismo tiempo. Es la búsqueda más común que conozco pero a su vez la más compleja. Supongo que la respuesta completa a la pregunta sería “no puedo vivir sin un objetivo en mi vida, y no puedo dejar de buscar cuál es ese objetivo”.

# el autor aclara que la pregunta fue formulada en una clase de epistemología de la educación de una licenciatura que se encuentra cursando, por ende, el abuso de elocuencia en la respuesta no es más que la búsqueda, al mejor estilo del forro de la clase, de quedar bien con la profe.

lunes, 28 de marzo de 2016

Posibles incorporaciones en el diccionario de la RAE

Batman: identidad secreta del millonario Bruce Wayne, que tras haber perdido a sus padres cuando niño en un asalto, a la salida del cine en su ciudad natal, y tras haber viajado por el mundo y entrenado con la Liga de los Asesinos, decide volver a la ciudad de Gotham para combatir el crimen disfrazado de murciélago y utilizando una variedad de armas y tecnologías avanzadas.

Superman: alienígena con súper fuerza y no demasiada inteligencia, que por algún motivo pensó que podía ganarle a Batman y este le dio una cagada que sintió hasta su bisabuelo en Criptón. En la tierra se hacía llamar Clark algo.

domingo, 27 de marzo de 2016

Marcha del orgullo

Esa mañana se armaron de pancartas afiladas, carteles y pasacalles. Vestían trajes de guerra ceremonial de la cintura para abajo. Los vestidos de los oficiales, adornados con lentejuelas doradas, sobresalían por sobre la simple falda de gamuza de los soldados rasos. Las sandalias hacían juego casi siempre. Y aunque algún desprolijo pudiese tratar de combinar rosa con amarillo, siempre era reprochado severamente por su oficial a cargo o un compañero. Los más osados se animaban a lucir botas de taco alto, largas llegaban hasta sus rodillas.

– ¿¡Qué queremos!? – A lo que la muchedumbre respondía – ¡poder casarnos!

– ¿¡Con quién queremos hacerlo!? – A lo que solo uno respondió – ¡con usted!

sábado, 26 de marzo de 2016

Vacaciones permanentes

Tengo vacaciones, pocos días, decido quedarme en casa, para ahorrar. Experimento aquí, donde vivo con mi familia en número de 12 más o menos, una sensación de alienación, una falta de pertenencia. Es por mi incesante ritmo de vida, en días comunes paso solo 8 o 9 horas en casa, de las cuales 6 estoy durmiendo. No es de extrañar, entonces, que el hecho de pasar dos días seguidos sin salir, siquiera para comprar una gaseosa en el kiosco de la esquina, generen perturbaciones en los otros habitantes del ambiente, como en mí también. Las conclusiones directas del experimento, pasados menos días de los que estipule para empezar a obtener algunos resultados, son a) no soporto a mi familia y, el menos esperado, b) mi familia no me soporta a mí.

Polución

Polución es un ser profano hecho de partes de otros seres como él, monstruos de lo absurdo. La prole del caos del mundo tiene formas impensadas. Inmundo y mal oliente excremento de un dios u otro. Que se nutre corrompiendo una tierra agónica y deshecha, un mundo decadente. Polución es un glotón. Es un goloso que engulle muerte en bocados y atracones mórbidos. Y engulle vida. Absorbe lo inútil del ser, cual fuese, y lo aprovecha en su contra. Lo hace parte de su carne, que no es carne, y de su sangre que no es sangre, y de su vida que es muerte. Y es un muerto viviente. Un ser reptante y corrosivo que se mueve estando quieto, que se expande. Un ser errante, purulento y tóxico, que crece inconmensurable y reclama su lugar en la tierra, su potestad sobre los hombres. Polución es un Dios. Polución es mi único Dios y voy a venerarlo cada día de mi vida, con cada uno de mis actos, hasta terminar con este mundo.

Escritos sueltos encontrados tres

¿Qué necesito?
nadie supo decírmelo nunca
tal vez no lo pregunté a tiempo.

No vi la tormenta arrasar mi casa
no vi las brasas extinguirse con el agua.

Te culpé cuando no tenía a quien culpar
me culpé cuando abrí los ojos, y después ahí se hundieron
dejaron un cráneo hueco, un cuerpo muerto.

Al final descubrí
que la vida era más que tu muerte.

Escritos sueltos encontrados dos

Como hacer para no arruinar lo que tenemos, quien soy yo para decidir que es hora de dar el gran paso, que me hace creer que al menos dirás que sí.

Amiga mía, querida amiga, este es el eterno dilema. Del que hablan las cientos de canciones que no vienen a mi mente ahora, que te dedicaría si al menos alguna dijera todo lo que tengo para decirte, y callo. Y es que somos tan compatibles como queremos ser. ¿Sera que mutuamente nos mostramos lo mejor de cada uno? Cada palabra solo nos dice cuan acertada es la idea de estar juntos, de intentar estar juntos. Yo no lo creo así, porque estoy lleno de defectos que a cada momento demuestro sin inhibiciones, que vos entendés sin reparos y aceptas, por suerte aceptas. Me muestro como soy y te gusta. Te cuento como quiero ser y adonde quiero llegar y te emociona, como a mí me emociona la idea de que estés a mi lado cuando todo esto suceda. Porque vas a estar, como mi amiga querida, como una amante enamorada, como sea te quiero junto a mí.

Y escucho tus ideas y tus proyectos. Me gusta la mujer que eres y más me gusta la mujer que quieres ser. Me idealizo como un compañero de tus aventuras y desventuras, para verte correr y tropezar y levantarte, para que caigamos juntos cuantas veces sean necesarias. Ambos tenemos esas metas indispensables que cumplir, y ambos queremos a esa persona a nuestro lado para apoyarnos, para ayudarnos. Creo en tus actitudes, creo en tu capacidad para superarte como creo en mi propio espíritu, sé que ambos podemos llegar muy lejos, juntos, las distancias no tienen significado.

Te busco para sacarte una sonrisa que me adueño y no voy a devolverte nunca, que atesoraré siempre. Como un ojo por ojo te regalo mi alegría a carcajadas, en tardes de mates largos y reflexiones cortas. Pasamos de un examen exhaustivo de la realidad a hablar del otro ideal. Recordamos a la familia que tenemos lejos y cerca, y extrañamos en equipo, que es más fácil y entristece menos. Compartimos historias vergonzosas que no compartimos con nadie, son secretos que entre nosotros no hay, o son verdades que solo nosotros podemos saber. Disfrutamos de una amistad que podría ser eterna, del compañerismo que se da a veces, de la fortuna de conocernos. Lo que dure esto, espero que también sea una elección mutua.

viernes, 25 de marzo de 2016

Tarde de crisis de los 30

Me pasé la tarde, aprovechando el Feriado, leyendo y releyendo viejos escritos. Es interesante lo que se puede encontrar cuando se abre el baúl de los recuerdos. Entre mitades de cuentos e intentos de poesías fui descubriendo puteadas a antiguas novias y cartas de amor a sub siguientes desencuentros amorosos. Además había un sinfín de escritos incalificables de índoles tan erráticas como criticas de cine, reflexiones filosóficas y hasta letras de canciones. Descubrí en esos viejos textos a la persona que solía ser, cuando más joven, una persona un poco menos intelectual a la hora de contar, o escribir en este caso, lo que sentía, obviamente una persona un poco menos leída, aunque en esto tampoco progresé mucho, una persona más pasional, más desenfrenada, mas verborrágica y catártica. Eso en comparación con la persona que veo actualmente en el espejo, 10 años después, ya con 30 años encima. Esta versión, la actual, se considera a sí mismo como un ente más calculador, selectivo, un poco huraño, mucho más reflexivo de lo que muestra y a quien. Meditar sobre esto, recordar un poco mi pasado y aquello sobre lo que solía escribir, me llevo a algunas conclusiones reveladoras:

1 Si bien el tiempo tiende a hacernos más sabios, también nos vuelve menos osados a la hora de jugarnos por la camiseta.

2 No podría volver a escribir cosas como las que estuve leyendo esta tarde, no porque no sea intelectualmente capaz de hacerlo, sino porque están cargadas de sentimientos y emociones que me asusta volver a experimentar.

3 Lo que escribía antes, tan verborrágico y catártico, y lo que escribo ahora, tan intelectualizado e irónico, ninguna de las formas, nunca, me sirvieron para levantarme una mina.

Algunas envidias

Envidia. El corazón lo admite. Mis ojos bailan al ver, se repite la lectura una y otra vez. Son las horas que pasan y se van. Después de tanto tiempo ¿qué nos costaba? Si sos la mujer perfecta, la perfecta desilusión. Si soy un mendigo que te reza, nada podría salir mal. Nada sucedió más que la envidia. El corazón la bombea y entre las venas la sangre es verde. El cuerpo se hincha de rabia, la cabeza explota en un mar y mancha las cuatro paredes. El mundo se vuelve ciego y estás más solo que antes. Más solo que antes de conocerte, envidia.

Envidia de la barbarie que lo hace peligroso, envidia de la facilidad de su lengua de serpiente, envidia de su tranquilidad desmedida, de su autoestima de estatua. Envidia de no tener que hacer nada y ganarlo todo. Envidia de ocupar el trono, ser el rey vehemente del gran castillo, de acostarse en tu alfombra de mujer fatal. Lo veo y envidio todo cuanto no soy, todo cuanto no tengo, toda tú, envidia.

Escritos sueltos encontrados uno

El ser literario es un ser solitario. Es como una roca dura y fría cuando critica su obra última. Es un enamorado de las situaciones simples que encierran grandes historias. Es un soñador irremediable, el perfecto idiota, crédulo e inocente. Es el profeta de los momentos de su vida, el idealista que acierta para su desgracia. Es el que quiere más de aquello que solo él entrega. Es el que le busca la vuelta a todo, pero que nunca encontró vuelta. Es el que estuvo aquí y allá y nada trajo. Es el colgado de siempre, de una viga que no se rompe, de una muerte que es segura, que va lenta, pero segura.