viernes, 25 de marzo de 2016

De cerquita

Tu sonrisa es, de cerquita
esa que no regalas en ninguna fotografía,
esa que no conocen quienes no te miran, de cerquita
esa que es una mezcla de labios mojados de besos
de nariz y ojos que se confunden
y de un profundo suspirar, profundo y de cerquita
melancolía de domingo y mates.

Tu sonrisa es, de más cerquita
la picardía de hacerme la contra en todo y disfrutar de mis rabias
y callarme de una mordida y escapar descalza por toda la casa, desnuda
pero quedarte con tu sonrisa, de cerquita
y esperar el choque de mis ideas con tus intuiciones
y morderme de nuevo, de cerquita y correr
para que me confunda y me olvide y te quiera atrapar
tenerte cerquita.

Tu sonrisa es y será, de bien cerquita
el recuerdo de tardes traspiradas, abrazados sin motivos
odiándonos por no poder dejar de sudar, ni estar cerquita
olvidándonos que un tiempo atrás ese cerquita era dulce,
que las rabias eran un juego y que no te perseguía para hacerte daño
que te quería tener, así, cerquita, como a tu sonrisa
la imagen más bella que tengo de vos, de cerquita.

Y tu sonrisa es, ya no tan cerquita
un flagelo que me congela de noche, la amargura del insomnio
el espanto de la soledad más solemne
de no saber vivir sin, de no poder vivir con
es tu sonrisa, lejano el recuerdo
una línea más en una lista de derrotas, tiempo perdido irrecuperable
la nítida noción de no saber nada, de vos
ni de tu lejana, lejana sonrisa

jueves, 24 de marzo de 2016

Checklist 24 de marzo

Tareas para la tarde:
ayudar a preparar la humita
recibir a las visitas
preparar los mates
recordar a los desaparecidos
recordar nunca olvidar

domingo, 20 de marzo de 2016

Repetidas mariposas en la panza

Pensaba en una película de Adam Sandler. Sí, creo que alguna película de Adam Sandler puede llegar a motivar escribir algo al respecto en mi blog alguna vez. El film en cuestión era, según recuerdo su traducción al español proyectada por canal 8 “Como si fuera la primera vez” o algo así. Es la típica comedia romántica con un toque de humor irónico desde los personajes secundarios, que no son más que arquetipos estereotipados y exagerados en la medida de bla bla bla. Creo que para análisis de películas existe gente más capacitada que yo así que prosigo. La historia es básicamente de la una chica que tiene un problema mental, una enfermedad por la cual pierde la memoria de lo que hizo después de dormir, conoce por casualidad en un bar, al que siempre va por qué cree que siempre es domingo por la mañana, a un hombre, el personaje de Adam Sandler, quien, haciendo los típicos juegos de las comedias románticas, logra enamorar a la mujercita por un instante. Luego se despiden y vuelven a encontrarse al día siguiente en el mismo bar, pero ella no recuerda nada sobre él, quien trata de proseguir una charla que para ella nunca existió y así. El drama existencial y emocional de la película continúa desde este argumento con los toques de humor que ya mencionamos. Hasta aquí sigue sonando a una película para ver un domingo a la tarde en canal 8, y admito que entretiene. Voy a tomar licencia de escritor a partir de este punto y voy a cambiar el tono de este texto hacia un espacio un poco más profundo, pues quiero comentar algo que me surgió al pensar en esta película de Adam Sandler, porque sí, creo que una película de Adam Sandler puede llegar a motivar escribir algo al respecto en mi blog alguna vez. Pensaba en la aventura del primer encuentro, en la emoción que surge cuando vas a conocer a ese hombre nuevo, misterioso, extraño, que los infinitos de la vida te presentan a veces, por ejemplo, en un bar comiendo algo un domingo, o cualquier día que ella pueda creer que es un domingo. Pensaba en las artimañas de Don Juan que tenemos que representar ante aquella dama, para conseguir esa sonrisa tan deseada, la que nos indica que las cosas están saliendo bien, esa mueca de curiosidad al vernos navegar por nuestros pensamientos existenciales, esa admiración con que nos analiza de pies a cabeza cuando contamos aquellas aventuras caballerescas, de trabajo o de cancha o de amigos. Pensaba en las repetidas mariposas en la panza, que surgen cada vez que se presenta ese posible nuevo amor. Pensaba en la necesidad de reinventarse, cuando queremos llamar la atención de esa extraña y solitaria mujer. Pensaba en lo adictivo de aquella situación que viven los personajes en la película. Desde la perspectiva de ella, sentir en cada encuentro, cada vez que vuelve verse con él, la emoción de la primera vez, las mariposas en la panza dando vueltas y tornando todo el mundo al revés, cambiando los planes de un día como todos, generando ilusiones futuras sobre ese alguien que se nos aparece así, misterioso, encantándose con aquella situación constantemente, viviendo esa primera vez siempre. Y desde la perspectiva de él, crear una nueva persona, lograr encantar a la bella dama en cada oportunidad, reinventándose con la premisa de que en un nuevo encuentro ella lo verá como a ese extraño personaje de ficción, el que suma todas las formas de aquello que quiere, que logra llegar a su corazón, porque es capaz de crear y recrear esos momentos, porque siente en todas sus sonrisas sinceras una victoria. Pensaba en lo adictivo que sería vivir esas primeras veces, esas mariposas y esas reinvenciones, todo el tiempo, en lo rápido que consumimos esos momentos, cuando nos relacionamos con alguien nuevo, cuando empezamos a conocernos, sin aprovechar que tendremos esas mariposas en la panza solo una vez.

lunes, 14 de marzo de 2016

Obsesiones de domingo

Te voy a convertir en mi obsesión de este domingo. Como en otras oportunidades, otros domingos, fue un libro de Cortázar, fueron 10 capítulos seguidos de una serie emocionante, fue una salida a un lugar desconocido. Hoy vos. Puedo pasarme el día entero mirando tus fotos, las del muro, las del viaje a Jujuy, esas que te sacaste frente al espejo luciendo ese vestido que te queda tan bien. Puedo leer tus viejos mensajes, también, volver a encontrarte en esas palabras que compartimos alguna vez, recordar la emoción de conocer tus gustos por el cine, por las salidas con amigos, y por los hombres. Puedo pasarme el día pensando, sólo pensando, en los muchos lugares adornados por lunares que hay en tu cuerpo, en las arruguitas de tu rostro cuando ríes, en el olor de tu cuello al amanecer, en el sabor único de ese último beso, el de la despedida. Y es que ya de sobra te hablé de las vicisitudes de los lunes, de cómo los martes empiezan a apurarme con las tareas incumplidas, y los miércoles el hastío a la rutina se hace sentir más fuerte, por estar justo en el medio, de cómo los jueves no veo la hora de terminar el día y los viernes me cuesta empezarlo como si fuese un lunes potenciado. Los descansos son para los sábados. Las melancolías, las crisis existenciales, las obsesiones de un día, esas son para los domingos. Y te voy a convertir en mi obsesión de este domingo. Como en otras oportunidades, otros domingos, fueron algún cómic épico, un juego de computadora que me inmovilizó durante horas, un atardecer nublado escribiendo cosas como estas. Hoy vos. Para el próximo domingo no he decidido aún, quizá finalmente quieras acompañarme en esa merienda que nos debemos, quizá disfrute de verte de nuevo, y me ayudes a decidir con que obsesionarme ese domingo.

domingo, 13 de marzo de 2016

Salir hoy está por de más sobre valuado

Preferir quedarme en casa de nuevo, sentado leyendo toda la tarde, un domingo fresco pero con sol, con cielo despejado y buena luz, de parques verdes próximos a la primavera y gentes algarábicas por doquier, me hacen pensar en cuanto viene desperdiciando domingos Dios últimamente.

sábado, 12 de marzo de 2016

Lo que me llevé de las clases de teatro

Hablando con un actor, con un artista de la actuación, comprendí una verdad que me parecería absoluta si pudiera creer en uno o varios infinitos. Me dijo, y cito, “para interpretar un terrorista con barba, te tenés que dejar la barba, tenés que usar la barba, tenés que sentir la barba y ser la barba”. Suena lógico. De todas maneras me preocupaba más el hecho de que, para interpretar un terrorista lo importante sea saber usar y sentir la barba. Supongo que la violencia, el terror y la intimidación, son parte del cotidiano de la vida, no solo la de un terrorista, nada demasiado difícil de interpretar entonces, solo aprender a sentir la barba. Cuando pienso en aplicar este absoluto a lo que yo hago, quedo en un lugar un poco complicado. Supongo que quienes escribieron heroicas historias, de hombres sublimes, en alguna manera fueron hombres heroicos y sublimes, o al menos creyeron serlo, a lo Quijote. Que me quedaría a mi entonces. Escribir historias sobre un hombre mediocre, con un trabajo mediocre, que vive en una ciudad mediocre y se siente mediocre. Pobre del lector, cuan mediocre podría ser esa historia.

La mejor defensa es...

Que confundidos están los que piensan que el sarcasmo es un arma de ataque, que penetra en lo más íntimo de tu ser para causar estragos en tus entrañas sensibles. Daños profundos, lastimaduras ocultas que no pueden ser tapadas por curitas de 50 centavos. Para nada, no. El sarcasmo, mi sarcasmo, no es más que una forma de defensa, una estrategia bien calculada de repliegue ajedreciano. Es una coraza o escudo que detiene tan incesante devenir constante de formas de entender, la realidad, más simples. Formas que podrían, en algún punto, si es que acaso no me defiendo de alguna manera, hacerme disfrutar del mundo y de sus muchas entropías, de lo maravilloso de la existencia bíblica, casi hasta el grado de hacerme sentir feliz, en algún momento.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Quien ríe último

Ya vencido, en mi lecho de muerte, con las ultimas energías para pensar apenas, y un dolor agudo, que creo, no cesará más, en mi mente solo están ellos. Todos los doctores, todos los curanderos y chamanes, los clérigos, todos, todos los que trataron de rescatarme de este derrotero y no pudieron, ellos. Y si los tuviera aquí en frente ahora, y si acaso pudiera hablarles, les diría "gané. Les gané putos. No pudieron hacer nada por mí, les gané".

domingo, 14 de febrero de 2016

Ficción

Leo ficción. De manera recreativa, sin fines de lucro. Sé de sobra que la realidad supera la ficción, todo el mundo lo sabe. Igual soy un hombre de fe y sigo leyendo, esperanzado, que la ficción no deje de intentar revertir eso.

jueves, 11 de febrero de 2016

Los buenos amigos solo traen cerveza

Como puedo aprender del desconsuelo si me consuelan. Que estúpida necesidad de mal amigo es la de querer hacerte sentir mejor cuando saben que la culpa es enteramente tuya. Es un acto de egoísmo de los más ruines, empatía perversa, yasta yasta en lugar de cagate. Es limpiar la conciencia con la premisa profética del yo estuve ahí, pero sin el necesario reproche de sí me hubieras hecho caso. Y ahora que mordés el polvo vuelven a cumplir ese rol heroico de la otra vez y la otra vez y todas las veces. Que se vayan a la mierda, y que coman aca. Si no aprendí nada, ni a la tercera, ni a la cuarta, es culpa de ellos, enteramente de ellos. Y si no aprendo ahora es porque no quiero. Métanse la cerveza y los consejos en el culo, yo me vuelvo a buscarla.