miércoles, 9 de marzo de 2011

Desilusiones

Que esta caminata me purifique. Quiero sudar los restos de un ideal perfecto, que a medio camino se quedó sin futuro. Me subo a mis zapatillas que ya se gastaron por culpa de mis penas, me enchufo los auriculares y una melodía muda me aísla del mundo por el que camino. Los lentes de sol tapan mi melancolía, la ropa oscura me disfraza, me camufla entre la multitud de gente en el centro, en las calles que rebosan de color escapo. Quiero transpirarte, en este sol ardiente de media tarde, toda mi ilusión, mis deseos ocultos y apasionados. Quiero sacarte de mí sistema y que seas otro ente revoloteando a mi alrededor. Que seas otro motivo para no sentirme solo y no el motivo de mi soledad.

Esta es mi terapia, mi manera de afrontar las desilusiones. Cuadras de pensar y pensar, cuadras de razonar y entender. Mi cuerpo se cansa, mi mente se llena y vacía de posibles que ya no son, de imposibles que deseé. Enfrento los fantasmas de un sentimiento latente que deberá ser olvidado. Me hayo vencido bajando la cabeza y mirando al suelo al caminar, pateando piedras que se adelantan para escapar de mí. Luego respiro hondo, y con la frente en alto, encaro la dulce vida que me toco caminar y agradezco que existas en ella.

Y es que estás, no te fuiste. Porque no puedo renunciar a eso que me hizo querer más, no puedo dejarte por que nunca te tuve, no para mí. Me amoldo a las circunstancias porque me creo lo suficientemente maduro para encarar todo lo bueno que tenemos. Y planeo disfrutar los momentos que compartamos juntos, porque de eso se trata todo, de compartir. Sin dudas ni incertidumbres, sin ideas erradas de lo que somos o seremos, solo compartir.

Te agradezco reina por existir. Me permitiste sentir ese afecto especial por alguien una vez más. Generaste en mí lo que alguna vez sentí y tanto me gusto. Tengo el gusto de querer y no tener, de desear, que al fin es vivir. Tengo la alegría de sentirme vivo, aun sin ser correspondido. Solo quedan algunas cuadras por caminar, una vida por vivir, un pensamiento mezclado y enredado, y un lindo texto para redactar al llegar a casa.

lunes, 7 de marzo de 2011

sobre Abandónica

Una idea que vino de la mano de una palabra que me dijo mi amiga Ceci. No sé qué valor literario pueda tener, solo salió así, y aquí está para leerse.

Abandónica

Abandónica de palabras que nunca le gustaron, por usarlas en situaciones feas, como la palabra muerte, o la palabra fea en sí, que ya no usará más y que aquí no se leerá más.

Escapa a las responsabilidades con excusas que usa una vez y abandona. Porque su imaginación rebosa de nuevas excusas que no saca a la luz, porque dejó de imaginar.

Entonces se vale de una lista de ideas que olvida en cualquier lugar, siempre por un motivo diferente olvida, para no abandonar. Es así que tiene en su casa miles de copias que dejó desperdigadas por todas partes, copias de escritos con ideas de cómo abandonar cosas sin repetirse. Es su manera de ser auténtica. Y para no traicionarse partió hace mucho de esa casa a la que nunca volvió. Es así que, sin imaginación, sin excusas y sin hogar, tuvo que abandonar la idea de un futuro normal y comenzó su largo peregrinaje hacia ningún lugar. Por que quien abandona patológicamente nunca se queda demasiado tiempo en cualquier sitio, muy pronto lo deja también. Se mueve entre estaciones de trenes y ómnibus recorriendo el país a diestra y siniestra. Roba ideas de cómo seguir el viaje a turistas incautos y rutinarios viajantes. Fuma cigarrillos por pares cada vez que quiere abandonar su buena salud. Hace tiempo que dejó de decir la verdad, por nada en especial, sólo es parte del proceso. El cigarrillo y el alcohol, las mentiras y el robo, todos vicios que pronto abandonará.

Tan pronto como la suerte la abandone a ella, o ella abandone a la suerte, abrazará a la desgracia. A todos nos pasa que alguna vez abrazamos a la desgracia como si abrazáramos a la dicha. Ella abrazó a la dicha alguna vez, pero el abrazo no duró demasiado, porque, como con todo, pronto la abandonó.

* del libro Ernesto Pérez Pascualino y sus cuentos de ciencia-ficción popular

Cosa de vagabundos

Hablaba y me reía con una amiga sobre los vagabundos en la ciudad de Tucumán. Hablo de los auténticos hombres sin techo, que duermen en los bancos de las plazas y se tapan con papel de gaceta. Esos que hacen de una esquina con balcón su refugio de la lluvia, que atesoran su botella de vino como a su propia vida. No se mal entienda, no quiero burlarme de esta gente y su andar por la vida (ya sea por elección o por suerte). Pensaba en cuan mal acostumbrado nos tiene el cine yanqui comercial, ese de los vagabundos con sobretodo marrón que se paran alrededor de un tacho de 500 litros con fuego adentro, que tienen una armónica y están siempre dispuestos a improvisar un blues. Hacen parecer a nuestros vagabundos como... no se... unos vagos. No hay que confundir lo que vemos en la tele con la realidad, y mucho menos que esa imagen sea la normalidad para nosotros. De todas maneras, y como analogía, me paso una vez de andar por la calle caminando y cruzar un vagabundo que entusiasmado cantaba un tango de Gardel, eso sí, no había tacho de 500 litros.

viernes, 4 de marzo de 2011

sobre La chica de las palomas

Se llama Gaby. Un día, en una conversación, me contó que en cualquier lugar donde se pare en la plaza siempre aparecen palomas. La idea me pareció fantástica y se la pedí para hacer este cuento. Desde el día en que me contó esto empecé a llamarla PALOMA. Le dije "¿te puedo decir PALOMA?" y me contesto "vos decime como quieras, de ahí a que me de vuelta y te conteste". Sos una gran mujercita Paloma y este cuento es tuyo, yo solo me encargo de escribirlo, este cuento te pertenece.

La chica de las palomas

Para Gab

Paloma se sienta en el banco de la plaza del centro con su parvada, esas fieles seguidoras cuan perros jóvenes y hambrientos, que le valieron su apodo y su historia.

Es una joven rara se dice por los alrededores, y ella se lo repite a los pichones que se acercan, que se atreven a robarle una conversación o una sonrisa.

– Soy una joven rara, sólo las palomas conocen mi historia, pero ellas no hablan con nadie.

Paloma puede encontrarse en los lugares más comunes, ella es parte del paisaje de la plaza y el centro, y de las plazas aledañas a su casa. Varios bancos ya son de su propiedad, donados por vecinos que respetan su habitual ocupación. Puede saberse cuando está llegando a su escuela de maestros por el irregular movimiento de las aves de la zona, que zanjan el camino y controlan que no haya ningún peligro.

Los que la conocemos la saludamos y ella también lo hace, se dice que recuerda mejor tu voz que tu rostro, creo que reconoce los buenos corazones por que los escucha latir en cada palabra que le dicen. Es perceptiva e intuitiva, es amable con quienes respetan sus parloteos y sus silencios, y a sus palomas.

Cuentan de un bufón que cruzó una vez su camino, cuentan así una historia inverosímil entre en bufón y la paloma, que el propio bufón cuenta, en las estaciones de ómnibus de todo el país, siempre viajando, siempre huyendo.

Se dice del bufón lo que se sabe al conocerlo, se dice que es un hombre común, un hombre sin chiste. El típico tonto burlista que se mofa de inocentes tranquilos que con nadie se entrometen, el típico perfecto creído, que ve defectos en personas simples pero peculiares, personas que escapan al entendimiento de su mente diminuta. Era el perfecto idiota metiéndose con la mujer equivocada.

– Si te metes con una paloma te metes con todas – decía Paloma el día de la confrontación.

Y es que el bufón, en uno de sus actos transgresores, había osado tocar el nervio más sensible de la paloma. Ya antes la había inferido con burlas y humillaciones, sus payasadas causaron gracia a algunos en algún momento, y hasta la misma Paloma, autocrítica y humilde, confirmaba algunos comportamientos de ella que el bufón exageraba, pero él nunca supo cuando el show debía terminar. Pasó de ser gracioso a tedioso, pasó a ser grosero. Paloma dejó de ser la víctima preferida de sus burlas para ser su única víctima y, aunque ella intentaba esquivarlo, el bufón estaba en todas partes. ¿Qué pasa cuando acorralas a una paloma y esta no puede escapar volando?, ¿te ataca?

El bufón realizó su última pecaminosa broma una tarde de mayo, de un mayo que empezaba a teñir de amarillo sus plazas. La paloma y su parvada revoloteaban cerca de la estatua que estaba en medio de la plaza del centro. El bufón, en su estado de constante delirio, apareció de improvisto desde atrás de uno de los árboles, donde había estado oculto, apareció y llamó la atención de Paloma con un alarido chillón, como un grito de guerra indio, que era una clara señal de problemas. Mostró a Paloma sus hoyas y su onda, la bufonada del día era decirle a la Paloma que haría una sopa con una de ellas. Levantó una piedra del suelo, que no era más que un pedazo de baldosa maltrecho, apuntó azaroso y disparó.

La vida había sido generosa con Paloma durante su corta estadía. Le dio dos padres amorosos, humildes pero de buena condición económica, dos profesionales, que le enseñaron el valor del respeto y la grandeza de la paciencia. Además tuvo la oportunidad de aprender de buenos maestros los hábitos de vivir en una sociedad, de considerar al prójimo. Conoció y se hizo de grandes amistades que durarían una eternidad. Pero siempre fue distinta, siempre existió en ella ese algo particular, que la mantenía apartada del populoso resto de los chicos de su edad y de otras edades también, siempre hubo ese algo singular y único que sólo entendían sus amigas más íntimas, las palomas. Bufones como aquel fueron y vinieron en la vida de Paloma, sin mayor importancia que el recuerdo de un mal trago, ella siempre fue paciente, siempre mantuvo la calma en esas situaciones tan difíciles, pero aquel día la paloma se liberó.

La piedra infame que el bufón disparó golpea a una paloma, y Paloma lo siente. La pequeña ave mal herida en un ala se arrastra insufrible, la mujer ave mal herida en su corazón camina furibunda hacia el bufón.

Gran conmoción hubo entre la muchedumbre del centro. Sabían que algo pasaba cuando el cielo se tiñó de grises y de negros, cuando comenzaron a llover plumas desde lo alto. Sabían o intuían que Paloma estaba relacionada con el fenómeno y corrieron a buscarla. Pero a quien encontraron no era a la paloma que siempre veían en la plaza con las otras palomas. La mujer ave, furibunda, dejaba ver su lado más violento y oscuro, que esa tarde aterró a todos.

– No importa adonde vayas, no importa cuánto corras, siempre podré encontrarte, porque yo, como mis palomas, estoy en todas partes – dijo la paloma, y el bufón, ahora ya sin una sonrisa en sus mejillas, sin ávido de burla, huyó de la estatua en medio de la plaza del centro. Huyó de la parvada de palomas que lo perseguía desde lo alto. Corrió hasta la esquina y vio a Paloma, corrió en dirección contraria varias cuadras pero volvió a encontrarla, cambio de rumbo de nuevo, corrió más rápido. A donde fuera un cúmulo de palomas lo esperaba, y a donde fuera creía ver a Paloma entre ellas. Escapó del barrio y del pueblo. Se dice que escapó hacia otra provincia, que nunca más se detuvo, que cuenta esta historia en las paradas de colectivos de todo el país. Nadie volvería a ver al bufón molestar a la paloma, y nadie volvería a molestarla.

En el barrio le dicen la chica de las palomas, también se dice que es una chica rara, pero nunca se dice en voz alta.

* del libro Ernesto Pérez Pascualino y sus cuentos de ciencia-ficción popular

sábado, 26 de febrero de 2011

sobre Inspiración

Es la primera vez que me animé a hacer un texto escrito en este formato. No sé nada de poesía, creo que por que no soy un lector recurrente de la misma. Muchas veces no entiendo lo que trata de decirme, o entiendo pero creo que hay algo que me estoy perdiendo. La poesía inspira de esa manera. En fin de cuentas anoto "aprender sobre poesía" en mi cuaderno de pendientes. Mi humilde intento de inspirar con palabras.

Inspiración

Inspiración,
las musas se fueron.

No está en la calle
no está en las casas, ni en los autos
ni en este colectivo ruidoso de jueves.

Analizo los detalles de elementos efímeros
busco objetos peculiares
las caras de la gente no inspiran ni confianza.

Nublo mi mente de ideas absurdas y me duermo
me aburro muy fácil con el día a día.

Nada sale donde nada hay
pero hubo y habrá.

Necesito ese algo que te vuela la cabeza
no es una droga barata
o un buen libro quizás
no es lo cotidiano, es algo más.

Las musas se fueron
vuelvan.

Padrino platónico

Resulta que iba a ser padrino. No por primera vez porque soy padrino de mi hermano Matute. Alguna vez en alguna de esas conversaciones que tenés con tu mejor amiga de toda la vida nos dijimos "vos vas a ser la madrina del primero" "bueno entonces vos vas a ser padrino del primero". Me ganó de mano la loca y se mandó a tener un bebé hermoso como es Felipe. Por cosas de la vida (ella está viviendo muy lejos y tuvo dificultades con el bebé y dificultades para venir) hicieron una especie de bautismo de emergencia allá por sus pagos. Obvio que quede fuera de esta jugada por la distancia y demás. Está bien, esta vez no se pudo. Yo igual planeo cumplir con mi parte del trato, o sea que, Pao vas a ser la madrina del primero. Desde mi madriguera te mando un beso enorme negra, para vos y para ese bebé hermoso que presumís por el Facebook con fotos como la que sigue. Sabé que te quiero un montón y que siempre pienso en vos.

jueves, 24 de febrero de 2011

Mucho por saber

Me pasó el otro día de estar reunido con amigos. Estábamos buscando boludeses en internet y matando el tiempo, uno de ellos quería saber sobre la carrera de cine que dicta la UNT aquí en Tucumán. Entramos a la página de la carrera y consultamos su currícula de materias. Leímos acerca del alcance del título y los objetivos que se desean alcanzar con esta carrera. Todo el tema me pareció muy interesante y hasta me dieron ganas de profundizarlo. Quienes me conocen saben que actualmente estoy anotado en dos carreras además de estar trabajando. Está de más decir que ni el tiempo ni las fuerzas me alcanzarían para, además, anotarme en esta tercera carrera. Quienes me conocen además sabrán que es común en mí interesarme por cosas como estas y buscar aprender sobre ellas desde el punto de vista más formal posible. Reflexionando al respecto choco con la pared de saber que "no se puede saber (estudiar) todo en la vida", al menos no de golpe como estoy pretendiendo hacer. Creo que con el tiempo me daré el gusto de aprender sobre cine (en la facultad que es mi ideal o como autodidacta). Me gusta leer y aprender cosas nuevas. Me gusta el saber porque es poder, no poder que se impone como la fuerza sino el poder capaz de generar un cambio. Hoy el cambio es en mi persona. El día de mañana cuando sea profesor ese cambio será visto en mis alumnos siendo su formación mi manera de retribuir al mundo todo aquello que me ha dado. Hay mucho por saber pero soy joven y tengo mucho tiempo para aprender.