Y se fueron todas, las que estaban, las que querían estar, las que solo picotearon un rato mientras algo más pasaba, las que me ilusionaron y me cagaron la vida (pero a esas me resisto a extrañarlas), las que quería que estén sin ser correspondido (la historia de siempre), todas, se fueron todas. Y me siento más solo que Kung Fu, que vivía con su soledad y nada inmutaba su estado de paz e iluminación, en cambio a mí, como a Juan de la calle, no me iluminan los faroles. Acaso perdí brillo, ya no tengo mi mollo, ¿qué paso?, Houston tenemos un problema, ¿Houston me escucha?, parece que ya no hay vida en este planeta. Y me culpa quien me escucha, por recluirme, por exiliarme en mi persona, mis cosas, mi carrera, mi blog, mis etcéteras y demás. No los culpo por creer que afuera esta la vida, yo respiro igual aquí enfrente de este monitor que en frente tomando una cerveza. Y es que la calle ya casi no tiene nada que ofrecerme o yo rechazo todo, no sé, ¿me estaré volviendo un abandónico? No, no puedo ser yo, porque sigo siendo el mismo de hace dos semanas, cuando me di cuenta que se fueron, todas se fueron, y me quedé solo, solo nomas, como Kung Fu, pero sin la paz.
viernes, 30 de noviembre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Colgado
Colgado aquí por fin lo comprendo, y no es que esta duda me desvelase por las noches, para nada, carezco de ese sentido de existencialidad que te hace reflexionar los porqués de las cosas cotidianas, eso se lo dejo a los sabios, aun esto, siempre está bueno saber la respuesta a alguna de esas preguntas misteriosas. Incluso ahora me parece una pregunta tonta, “el huevo o la gallina”, ¿no es obvio?
Se está a gusto aquí, es tranquilo y calentito, me hace acordar un poco a que, cuando era pendejo, en invierno, en la prefabricada mi vieja juntaba las dos camas de una plaza y dormíamos los tres con mi hermana, me sentía muy cuidado y además era re calentito, como ahora. Me sentí muy mal cuando tiraron abajo esa casa para empezar a hacer la de material, como si parte de toda mi vida, de mi historia, se viniera abajo con ella, me parece que en esta vida morimos varias veces sin darnos cuenta. Me pregunto qué habrá pasado con ese acolchado de Batman que tenía, hace un par de años quise comprar uno igual pero no hay chances, parece que ya no los venden, a lo mejor el martes busco al menos uno parecido, aunque no tenga el mismo dibujo. Con que abrigue como ese, y sea de Batman, me alcanza y me sobra.
Recién lo noto pero… ya no me está doliendo che, que bueno. Mira si será mala mi suerte, caerme esa vez jugando a la pelota, hace un par de años, y que me tenga que doler la rodilla todos los putos días de mi vida, son los gajes del oficio creo. La cosa es que el doctor me dio no sé cuantos meses de reposo, un montón, y estuve sin poder correr, sin poder jugar ni a la marcadita con el pendejo, tuve que ir a la cancha a verlos nomas a los chicos del club jugar el campeonato, no les fue tan mal aunque no tenían a su defensor estrella. Y todo por un puto dolor de rodillas, y lo peor del caso es que nunca se me pasó hasta hoy, justo hasta hoy.
Se va a hacer tarde, la bruja va a venir como a las 9, espero que Mati se haya quedado en lo de su abuela, no le va a hacer bien verme así, tan colgado, aunque lo más probable es que sí venga. Yo sé que a él no le gusta quedarse allá, es por las hijas de mi prima, son peleadoras las pendejas y él que siempre, bueno casi siempre, se porta muy caballerito, callado y discreto. Eso es culpa de la mama, ella me lo hace maricón al chango. Y si “sí viene” ¿qué hacemos?, la comida no va a alcanzar. ¿Qué comimos hoy? Tortilla de papas, que rico. Mierda, porque no se me ocurrió comer algo antes de ir a comprar la soga, al estilo de última cena o algo así, pero si me dan a elegir prefiero los ñoquis de mi vieja obvio, no los truchos sino los que llevan mucha papa, y la salsa que sea con carne molida así nomás, desparramada, no como albóndigas sino desparramada, ¿Cómo se llama esa salsa?, va no importa en verdad, mi vieja sabe de lo que hablo y si se lo pido lo hace. Esto de la última cena es una muy buena idea, porque no me avive antes che, qué boludo, aunque, para el caso, yo no soy un condenado, solo un colgado, un loco.
Recién me acuerdo que dejé la pava en la hornalla, de seguro se va a secar y después se va a quemar, y la Romina que me alzae a puteadas por eso, “pero como podes ser tan boludo de dejar la pava en el fuego e irte, que no te das cuenta lo que podes ocasionar si…”, bla bla bla, puteada puteada puteada, si la estoy escuchando mirá, pero bueno che, que me perdone como siempre, si sabe que soy un descuidado, yo se lo dije, el día en que nos conocimos, y sabe que estas cosas me pasan seguido. Como aquella vez que se prendió fuego el repasador y después la cortina, y las llamas ya estaban tomando el mueble de madera cuando apareció la negra con un balde de agua, yo creo que estaba jugando a la play en ese momento y ni me enteré que se quemaba la cocina. Un rato después vino Romina y, como era de esperase, me alzo a puteadas, y para colmo en ese momento me tenté al verla y no podía contener la risa, yo me reía y ella se enojaba, yo me reía más y ella más se enojaba y me decía “¿pero de que mierda te reis?” y yo más me reía y ella se ponía peor. Y es que a mí me causaba gracia cómo se veía, porque estaba linda la tonta, así, llena de hollín en la cara y en los brazos, con toda la remera y la pollera mojada, tenía ganas de partirle la boca de un beso, pero no daba, me iba a dar un rodillazo en los huevos que después no la cuento, estaba muy enojada. Cuando lo pienso me doy cuenta de que ese día se nos pudo quemar toda la casa, menos mal que estaba ella, la hija de puta siempre supo cómo reaccionar en esos casos.
Mierda, recién lo pienso pero… como la voy a extrañar a la negra. Creo que nunca se lo dije, pero la mina es la luz de mis ojos, desde que la conocí, todo el tiempo de novios y viviendo juntos, siempre. Ella me dio fuerzas, me acompañó, me ayudó cuando ni yo sabía lo que me pasaba, justo como ahora. Es mi vida, ella y Mati son mi vida, mierda que los voy a extrañar.
Pensando bien las cosas, como siempre yo, pensando las cosas a último momento, me doy cuenta de que dejo mucho aquí, gente que quiero mucho. Como los domingos de fútbol con los chicos del club, los asados con los cumpas del trabajo, las juntadas para jugar al truco, mi viejo y… mierda, mi vieja, se va a poner re mal cuando se entere, no, no quiero que estén mal, ninguno de ellos, me decidí, me desato.
La puta que lo pario, que me pasa, no me responde el cuerpo, qué pasa, estoy como entumecido de pies a cabeza, como aturdido, quiero levantar las manos o tratar de alcanzar la mesa con los pies pero… no sé qué me pasa, no me puedo mover, ni balancearme, ni patalear, nada, y encima ya me estoy cansando de intentarlo. A lo mejor sea porque estuve colgado un rato largo, tanto que ya perdí la cuenta, no sé cómo voy a hacer esta vez, algo se me tiene que ocurrir.
Y ya me dio sueño che, aunque es temprano para mi costumbre, será el aburrimiento de estar mirando siempre al mismo lugar, en esa pared no se para ni una mosca. Deben ser como las 8, lo mejor que puedo hacer es dormirme un ratito, una media hora nada más para recuperar fuerzas, y después me voy a bajar a preparar las cosas para la comida, espero que la pava aguante, creo que la dejé en mínimo. Romina va a venir como a las 9 de la casa de mi vieja, y no le va a gustar ver el desorden que le deje su cocina, además hoy es noche de truco, los changos seguro que no tardarán en caer.
(Bostezo)… mierda che, me dio sueño en serio, descanso media horita nomas y después me bajo, si, media horita, después me bajo y a seguir nomas, a seguir con la vida.
Yo tengo a la chica
Y podrás ser amable
redentor de una cultura extinta
un tonto adorable, quizás
sin más un caballero, de papel y de tinta.
Pero yo querido amigo, yo
yo tengo a la chica.
Aunque algunas te tildaran de bonito
tan recto siempre, tan pero tan correcto
sin dudas un señorito
un excéntrico escritor, disfrazado de señor, un producto.
Pero yo, poeta sin letra, yo y solo yo
yo tengo a la chica.
Y ya ni siquiera esto te alcanza
cruzado de las palabras, rodeado de silencios sin versos
apuestas todo a una causa perdida y la venganza
a ultranza, es el mismo papel de silencios, de versos y de tiempos.
Pero yo, pobre tonto enamorado, yo
yo tengo conmigo a la chica.
Por qué no eres más que eso, un idiota
tan ilusionado, así, de esta pequeña criatura
de su música que para ti no tiene notas
de esa esencia tan simple, de esa mujer tan pura.
Pero yo, que nada soy, que nada tengo, yo y solo yo
yo tengo a la chica.
sábado, 20 de octubre de 2012
Mémudo
Mémudo de ropas, como una conjunción de disfraces que no dicen quién soy, que apenas si avisan que estoy, y mémudo de piel, que cambia con el color del día, sepia si es viejo, gris si es triste, blanco si encandila el sol, mémudo para cambiar de espacios hasta encontrarme, un mémudo de lugares y de tiempos, casa, escuela, trabajo, infinito, mémudo mécamuflo, sigo andando.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
La necesidad de odiarte
Recargo mis baterías de perro rabioso, de loco tengo todo menos la falta de cordura, los tics, los órdenes del caos, las férreas convicciones, todo menos el instinto homicida, el sin sentido. Pero me veo, por mi maldita, maldita culpa, me veo en la necesidad de odiarte. Y es solo un experimento, a ver si de esta manera mi pasar se hace más fácil, mi sueño se re compone de sueños y mis vacíos no me abren el pecho. La estúpida necesidad de odiarte, más estúpida aun que ese contrario tan feroz, ese tan devorador de todo mi mundo, ambos estúpidos. Como yo, que ahora estoy buscando las palabras para decirte lo que no sé decirte, queriendo quebrarme en bronca, romper un par de dientes de un cualquiera en la calle, calmar esta sensación de impotencia, de enojo furtivo. Entonces aparece, como un recuerdo de años atrás, de cuando era un niño aun, esa estrofa que antes no sabía explicar, con una percusión que golpea como yo quiero hacerlo, con bajo y guitarra potentes, y nada más, la simple melodía y las palabras justas logran el cometido, y yo que vocifero sin saber bien qué decir, solo repito el grito de un alguien que encontró esa mezcla ideal de arte y catarsis. Y te lo grito a vos, a viva voz, y haces oídos sordos porque de mí ya no escuchaste nada, ya no supiste, y te maldigo entre estribillos y solos, y subo el volumen para que nada más se escuche, que no sea esta prédica, esta rabia. Y te grito y repito, y el coro me acompaña, y las gentes en el estadio y Cerati enardecido y todos, todos a unísono "NO EXISTES, NO EXISTES, NO EXISTES!
lunes, 3 de septiembre de 2012
Enfermo de la moral
Días atrás en una discusión con una actual nn, al plantearle o preguntarle yo por qué se comportaba de una manera tonta, mentirosa, quizás hasta mala, me contesta con pocas pulgas que soy un “enfermo de la moral”, que ni yo ni nadie le iba a decir cómo debía actuar ella ni qué estaba bien o mal. No voy a contar el porqué de tal afirmación ni su acción, no espero que el lector juzgue los actos de mi interlocutora porque no es lo que trato de poner en tela de juicio, de todas maneras y a muchas honras este es mi espacio de catarsis personal público que algunos pocos conocidos leen y uno que otro comenta. El asunto del caso es esa idea de “enfermo de la moral” que me corto el sueño de esa noche o provoco enredadas visiones oníricas que no recuerdo, pero que seguro fueron enredadas porque al otro día no podía encontrar un equilibrio para nada de lo que hacía. Como siempre pasa, y muy a mi pesar, cuando una idea me perturba el libre albedrio de mis pensamientos tiendo a concentrar la mayor parte de mi tiempo libre de acciones para alcanzar de nuevo ese equilibrio deseado, y esta es, mis queridos lectores, la respuesta más simple que puedo dar a esos incesantes “¿Qué te pasa?” que golpean mis francos en esos momentos de cabizbajo distraído y reflexivo, cuando contesto “no me pasa nada” es porque explicar que me pasa es más difícil, tal vez, que explicar el motivo de mi estado.
Ahora bien, ¿en serio? ¿Enfermo de la moral? Cuanto mucho si me considero un poco moralista, defiendo mis principios a capa y espada y todo eso que no me gustaría que me hagan o hagan a cualquiera no lo hago, es tan simple como eso, y considero que alguien, que evidentemente esta en falta, que le falla a un alguien querido, que traiciona un acuerdo tácito o no, y no tiene excusas, y no tiene motivos, y además, con su actuar dañó a ese alguien, debería al menos tener el valor de admitir la verdad. Por supuesto que la gente no admite sus errores (y confieso que a mí también me cuesta horrores hacerlo) y por supuesto que decir “es verdad, te fallé, tenés razón” es para la mayoría rebajarse o aceptar a un otro como superior o un mejor o no sé (y no me apunten a mí los detractores de esta idea, yo solo expongo datos empíricos propios cargados del inevitable bagaje subjetivo), y creo que por eso nadie lo hace, lo que me descontenta y me decepciona de esa persona. Lo cierto es que quería a esta alguien, y me falló como yo no lo haría, y decidí que nada más voy a querer de ella. Ahora surge este dilema, en tardes de charla con una amiga, sobre el tema, me dice que espero mucho de las demás personas, que yo en lo posible no traicione ni mienta, y que quiera lo mejor para los demás, no me hace merecedor de lo mismo por parte de ellos, mucho menos puedo pretender que piensen como yo (a veces creo que nadie lo hace, y es lo que fomenta esta rara soledad en compañía que siento a veces), entonces me doy cuenta de que estas convicciones tan arraigadas me quitan de disfrutar o hasta aprovechar de oportunidades que se presentan en mi vida, en las cuales no hago nada malo o demasiado malo, pero que si pueden desencadenar en un corazón herido o un llanto de domingo por la noche, y entonces, en vísperas de eso que creo puede suceder, me hago a un lado. Me quedo tranquilo, apartado, solo, y el mundo sigue y cada cual con sus valores y moral, y me quedo solo, un moralista tal vez, un enfermo de la moral no, pero si un hombre solo.
lunes, 20 de agosto de 2012
Anoche soñé con vos
Anoche soñé con vos amiga querida, era uno de esos sueños que a la mañana siguiente te aturden, que te dejan pensando todo el día en ese mundo extraño, el de los sueños. Donde se proyectan realidades que me parecen imposibles o improbables. Pero este fue un sueño muy lúcido, muy actual, muy de un presente que nos encuentra a los dos de nuevo charlando de la vida y tomando mates, que nos envuelve en una historia ajena a la nuestra, pero no imposible. Y no confundas al leer esta entrada que estoy reclamando un destino que no es el mío, un destino distinto que vi en un sueño, hace mucho que somos amigos y eso no puede cambiar, porque la vida nos condujo por senderos distintos, y tal vez en el momento en que ambos pudimos ser algo más que mate y charlas, ambos estábamos en otra cosa. Así que escribo esto por la extrañeza del sueño, que sucedía aquí y allá, en los lugares comunes de este Tucumán querido, que tenía como escenas una charla, una visita al médico de tu bebé, una situación que ninguno de los dos aceptaríamos como buena, como correcta. Y es que compartimos querida amiga esa tonta moralidad de la que ando renegando últimamente, y la idea de familia y casa y profesión y ser y todo. Entonces hablábamos de lo que hicimos, creo que fue un beso, no más, de lo que haríamos, como decirle a tu él o a mi ella, de lo que éramos. Y ambos renegábamos por no entender años atrás que todas las búsquedas erradas estaban a un guiño de ojo, a una mueca picara con los labios, a cinco segundos más de abrazo cuando nos despedíamos, después de una tarde de mate y charla. El sueño vino a mostrarme lo que pudo ser, con vos, pregunta que tal vez alguna vez me hice, y quedó a la espera de una buena excusa, verte de nuevo por estos lares, recordar porque siempre te voy a querer, tomar unos mates y charlar, el sueño me hizo pensar si en verdad los sueños, a veces, se hacen realidad.
viernes, 25 de mayo de 2012
Libros de cuentos
Me gustan los libros de cuentos (dicho así suena como algo infantil pero, ojo che, los adultos también leemos cuentos), y me gustan porque sus historias breves, según cuanto le interesen a cada lector, son capaces de emocionarnos fácilmente. Pensando en que la vida es única y el tiempo lo más valioso (se entiende por qué no duermo siesta), y que la lectura de un cuento pueda despertarnos un abanico de emociones y sensaciones, como no valorar un recurso tan precioso. Todos tenemos esa sensación de que algo falta cuando nos encontramos con un final abierto, y pasa que ese párrafo justo me describe a mí o a algo que me pasó una vez. Todos nos metemos en la piel del héroe y queremos que salga airoso, o al revés, que el villano gane esta vez, por que no. Amo ese poema de ese autor archiconocido, nunca leí un cuento igual a este, no puedo creer que alguien escriba algo así y más, muchas sensaciones más. Solo 15 minutos, de una vida llena de cuartos de hora, y te llenás de emociones, de sensaciones, de vida, ¿cuánto te llevó leer esto?, no desperdicies el tiempo, hay tantos cuentos por leer.