Un texto de esos a los que te gusta decirles lindo. Aunque dice carta a una desconocida en su momento tenía una musa inspiradora (de la que no voy a contar nada), que tiene que ser mencionada porque fue escrito por y para ella. Hoy es solo otro texto de los muchos que desparrame por Facebook o en el café, pero no deja de ser importante para mí.
domingo, 20 de febrero de 2011
Carta a una desconocida
Me pregunto si sos de esas chicas, esas que disfrutan la simpleza de las cosas. Una carta tonta llena de sentimientos puede ser tan simple como una charla de mates una tarde. Se dice más o menos lo mismo. Solo que esta vez lo escribo para vos y difícilmente pueda ver tu rostro al leerlo. De tu parte esta fingir que estoy frente tuyo e imaginar mi vos recitando estas líneas. Es un juego tonto nomás, solo para no romper la ilusión.
Me pregunto cuál será la expresión de tu rostro al leer estas líneas. Acaso diviso una sonrisa en mi idealización, acaso tus ojos se disparan de un lado a otro mientras lees apurada, muy interesada por el siguiente párrafo. ¿Es esa mueca de asombro la sorpresa de conocerme por primera vez en letras? Creo verte emocionada, por qué no, si es mi ideal de situación que invade mis pensamientos y se vuelca en este texto. Y así podría decirte que recibiste mi carta por medio de una amiga, así podría creer que estás en tu cama a la luz de la lámpara de tu mesita de noche. Que ese camisón blanco te sienta bien y realza tus facciones más femeninas. Que tu cama tiene el tamaño perfecto para una vida semi acompañada. Que los osos de felpa que adornan tu cuarto son pocos para los que yo te hubiera regalado. Que el viento en tu ventana desliza la brisa perfecta para flamear tu cabello mientras lees esta carta. Podría suponer, al menos, que alguna vez leerás esto. Y que los sentimientos que escapan de este texto provocaran ese suspiro anhelado por mi inconsciente. Un beso no dado, una caricia no recibida, un alago no escuchado una noche como la que imagino. Eso es un suspiro para mí. Y si acaso pudiera provocar esto en vos, como lo idealizo ahora, bastaría para complacer este deseo ferviente de ser parte de tu vida.
Crearía ese vínculo tan necesario entre dos corazones símiles, dos personas que acaso buscan lo mismo, el otro ideal. ¿Acaso podrás ser esa otra ideal que me espera en algún lugar? La que busco sin buscar, porque la idealizo como el momento en que estás, leyendo esta carta a no ser entregada nunca. Puedo creer que eres aquella que imagino tantas veces. Puedes creer que soy aquel que alguna vez quisiste encontrar en otros. Podemos imaginar un momento ideal juntos los dos. Si acaso existiera el nosotros, no en mi imaginación escapando de la realidad de las cosas, fugándose entre fantasías y anhelos, sino en la vida real.
Calamareando
Entró como un recuerdo, una bella canción de repente invade mis parlantes. Casi maldigo el aleatorio de mi reproductor de música, pero no, ya fue de asociar temas con gente. Un tema es un tema, va a estar siempre que lo quieras escuchar. La gente es gente, van y vienen. Me reconcilié con vos Andrés, y con este tema.
sábado, 19 de febrero de 2011
Distracciones
Creo que a todos nos pasa a veces que un mal recuerdo, o un pensamiento de mierda, nos tumba el ánimo. Al punto en que ni siquiera la lluvia de buenas nuevas, que puedan inundar tu vida, logran levantarte. Son esos días de profundo bajón, irrecuperable, insoportable. Es uno de esos estados anímicos de los que solo se vuelvo con el tiempo, no con la reflexión ni la indiferencia, hay heridas que solo las cura el tiempo. Creo que todos a veces necesitamos de esas distracciones que nos ayuden a olvidar, un rato al menos, eso que nos presiona el pecho. Salidas, chat, juntadas, todo se vale si lo que quieres es abandonar un estado de ánimo de mierda, depresivo e insoluble, y, por lo menos algunas horas, olvidar los problemas, zafar. Ojalá siempre tenga una distracción que me rescate en días pesimistas, ojalá no tenga más días como este.
sobre Historieta
Otra producción para el taller de escritura del profe Gonzales. Recuerdo que el pedido era escribir algo "que sea corto y que tenga un buen remate". Aquella vez me remarcó el uso de los puntos aparte y de los tiempos. Creo haber cumplido con el objetivo. Si el tiempo me lo permite espero este año poder inscribirme de nuevo a ese curso que me hizo mucho bien.
Historieta
Tengo esa sensación hace mucho, no sé si la conoces, es al tacto. Las cosas no son lo que aparentan, apenas estando cerca las reconozco. Cómo siluetas dibujadas, sin colores o formas. El mundo se convierte en una hoja rayoneada con lapicera, y las cosas son garabatos de azul manchados en un fondo de papel cuadriculado. Descubro escenas simples que se muestran en cuadros. Los diálogos son esferas partiendo de mi cabeza o de la tuya. Tus expresiones se fijan en tu cara estática. Quiero salir de esto pero no puedo, aunque lo intento. Es porque estoy en un trance de dos dimensiones. Enmarcado para siempre en la carilla de una hoja cualquiera. Pero me siento bien aquí, tranquilo y quieto, en absoluto silencio, solo temo a la siguiente página.
viernes, 18 de febrero de 2011
Escape
Volcar emociones y sentimientos en palabras en mi pequeño lugarcito en la red. Nada de lo que aquí queda es confidencial o secreto. Y es que nada oculto a casi nadie. Mis miedos los conocen, mis afectos también. Mis planes e ideas también los pueden saber. Solo se necesitan 10 minutos de su tiempo y saber escuchar. Creo que sé escuchar y también callar, porque a veces noto que mis amigos acuden a mi cuando necesitan a esa persona que te devuelve a la tierra, pero no pinchando el globito sino bajándote paso a paso, para no golpearse tanto al aterrizar. Yo aprovecho de ellos como ellos de mí, y como dije no oculto casi nada a casi nadie, pero como todos tenemos nuestros oscuros secretos, nuestros más profundos dolores, ese mal trago que no podes confiar con nadie, yo también tengo los míos. Esta es mi forma de canalizar esas cosas que en otros no puedo, que a mí mismo me superan, escribir, de lo que sea y aunque nadie lo lea, solo escribir y exteriorizar así la bronca, las dudas, los lamentos. No voy a contar aquí qué es lo que me acongoja, qué me motiva a redactar estas líneas, porque este es un lugar demasiado público y mi problema es demasiado privado. Solo me senté a escribir porque sabía que al final de estas líneas me iba a sentir un poco mejor.
Feliz cumple Gii
Muchas cosas (buenas y malas) pasaron en mi vida estos últimos tiempos. Creo que una de las mejores fue comenzar salsa. Me gusta mucho bailar y además me dio la posibilidad de conocer a muchas personas buenas que hoy ocupan un espacio especial en mi vida que además cuentan con todo mi afecto. Esta entrada en particular es para saludar a una de las chicas más buenas, simpáticas, inteligentes y divertidas que tuve la suerte de conocer en este tiempo y que aún estoy conociendo, porque esta niña aún se hace la misteriosa conmigo (chiste personal). Te saludo Gii desde mi lugarcito casi privado de internet (mi madriguera jeje). Y te deseo lo mejor del mundo. Sabés que te quiero no mucho sino un montón y que conocerte y poder ser tu amigo es de lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Feliz cumpleaños y mil besos de parte mi parte.
jueves, 17 de febrero de 2011
sobre Casi Perfecto
Un cuento particular. La idea era hacer una serie de cuentos sobre espías (al día de hoy es el único que hice), que sean cortos y precisos, y tratar de esta manera de tocar los factores humanos que afectarían a un espía (ocultar su identidad, cargar con la muerte de gente, no poder tener una vida normal). El tema de la trata de personas, que roza el cuento, salió sin que yo lo quiera (siempre trato de evitar tocar temas tan delicados por miedo a herir sentimientos), busqué centrar la atención en el personaje y su enemigo, apenas mencionando el tráfico de personas como un modus operandi del villano y solo nombrando este. Después de mucho tiempo volví a leer el cuento y me pareció que está bastante completo y hasta me erizó un poco la piel las palabras finales del personaje. Me gusta que algo propio me emocione de esta manera. Los lectores con relación al tráfico de personas espero no se ofendan con la mención que se hace. No es mi intención molestar a nadie con lo que hago.
Casi perfecto
Siempre me pregunte como será ese día, cuando la fuerza o la astucia, o ese algo especial y único, no alcancen. La idea no me perturba, tampoco me detiene, solo me hace más fuerte, más valiente. Nunca me rendiré sin luchar.
La sangre fría y seca que yace no oscurece mi vista, mis ojos lagrimean de sudor pero no de pena, mi espíritu manchado de muertes resiste una o cien más, muchas heridas. La vida es más larga para mí de lo que algunos piensan y a veces no tan grata. Sé que no perder el aliento es mi mejor arma y la aprovecho cuanto puedo.
Parado frente a él anticipo cada movimiento. Lo conozco, como a mí, como al resultado ideal de un misterioso proyecto. Es la máquina hecha carne y sentidos, es la máquina en funcionamiento. Y arremete, furibundo golpea preciso, ruge y acierta, exhala con violencia y saliva. Titubeo, creo, él lo cree y se confía, confunde mis pasos hacia atrás con mi derrota. Lo conozco sin saber su nombre, no me importa saberlo, se interpone en mi camino y eso basta para mí. Entiendo sus motivos, como él los míos, los dos somos sirvientes de la muerte y nos tocó hacer su trabajo sucio. Solo conozco mi historia como verdadera, aunque no me creo un justiciero, soy solo un profesional a buen precio que se informa antes de aceptar el trabajo.
Mis manos están sucias, pero no tanto como las de mi objetivo. Un digno mandatario, un servidor público. Pero se dice mucho menos de él de lo que se conoce. Un bachiller, doble apellido y adinerado, que solo llegó hasta segundo año de la facultad y luego la política. Dos veces intendente y diputado, esposa y dos hijos, muchos amigos en cargos altos, jueces y comisarios. Pero la política no enriquece de esa manera, no a ese ritmo. Algo había al escarbar más profundo, algo más que sus fincas y sus campos, más que sus inversiones y fábricas. Él era un tratante. Un negociante de vidas sin rastro, pero no olvidadas, un saqueador de tumbas vacías que cercena personas sin cortarlas y las vende, la peor escoria de una sociedad sin escrúpulos.
Ahora lo tengo frente a mí. Ninguno de sus guardias, ninguno, nadie pudo detenerme. Corrí con suerte otra vez, esa maldita suerte. Él no la tuvo. Cree que no anticipo su mano al costado y el arma, que no sé de la alarma bajo el escritorio. Es tan estúpidamente predecible. Sus últimas frases heroicas son súplicas, cree poder pagar el precio de verlo sangrar, esta corre por mi cuenta.
Adiós señor muerte, al menos uno como tu dejará de robar vidas inocentes. No soy un héroe, sólo soy un empleado pero a veces, solo a veces, disfruto al hacer bien mi trabajo.
