martes, 31 de mayo de 2016

9 motivos por los que complico mi existencia

1 Vos.
2 Vos.
3 Vos.
4 Tu vieja.
5 Vos.
6 Vos.
7 El pelotudo de tu hermano.
8 Vos.
9 Los impuestos.

Lista de consejos para evitar un día de mierda

- No levantarse de la cama hasta el otro día.
- Fin de la lista.

Medicina oriental

Encuentro en el acto de restablecimiento de la conciencia, de vuelta en si, por parte de los paramédicos a una persona cualquiera, una seria contradicción. Este pensamiento seguramente está influenciado por literatura holística o de medicina alternativa oriental. Literatura de esa que te hace pensar en escuchar al cuerpo en vez de a la mente, entender lo que el organismo precisa y actuar en consecuencia. Pero no con fármacos comprados en alguna farmacia que solo benefician a la industria de los medicamentos. Quiero decir con esto que si veo a alguien desvanecerse en medio de la calle lo más probable es que no haga nada al respecto, que ni siquiera llame a una ambulancia, y en lo posible hasta evite que otros los hagan. La lógica es simple, si el cuerpo ya no aguanta más a tu mente, al punto de perder el conocimiento, deberíamos escucharlo, por algo será.

martes, 17 de mayo de 2016

No soy yo, sos vos

– Ya estoy grande para andar avivando boludos – me dijo, y ambos entendimos que ese café iba a ser el último.

La belicosidad perdida

Los años indudablemente nos cambian. En esencia podemos ser los mismos, o hasta pretender ser los mismos cuando la necesidad de reacción apremia, pero no somos iguales, ni siquiera intentándolo. La famosa sabiduría que te da la edad puede llegar a jugarnos en contra, haciéndonos más sumisos o calculadores ante distintas situaciones, en las que antes hubiéramos actuado bajo frenéticos impulsos propios de una temprana edad en este mundo. Yo por lo general trato de verle el lado bueno a las cosas. Ya no soy tan impulsivo, ya no soy tan belicoso. Con esto quiero decirte que, si pretendes ser profesora y no dar espacio a las opiniones de tus alumnos, tildando algunas de ellas de hasta un completo error, no voy a ser yo quien discuta con vos, ni tampoco voy a mandarte a la re puta madre que te re mil parió, por que aprendí que eso solo me beneficiaria a mí, y nunca me gusto ser egoísta.

lunes, 9 de mayo de 2016

Poesía de WhatsApp

¿Y qué tiene de interesante ella?
¿Es soñadora como yo?
¿Cree en el amor para toda la vida?
¿Le gusta bailar?
¿Ríe mucho?

martes, 3 de mayo de 2016

No es saber elegir, es saber cuándo elegir

Y vos dale a todas por igual. No importa que sea medio pendeja o una veterana. No importa raza, peso, religión, color, nacionalidad o gustos en la cama. Dale a todas por igual. Después, en el anecdótico, cuando charles con amigos, vos elegís de cual acordarte.

sábado, 30 de abril de 2016

¡Dejá de pensar pingadas!

Y un día, después de haberme escuchado largo rato hablar sobre mis preocupaciones, así me dijo, y su sabiduría me pareció equivalente a la de diez platones.

viernes, 29 de abril de 2016

Necesarias individualidades que nos separan

La comida vegetariana, considerar la cumbia villera música, Dios en todas sus formas, deportes que considero extremos, las películas de Disney, mentiras innecesarias, opiniones sobre adicciones, Arjona, tu vieja, la infancia en la ciudad, distancias de más de un dígito, permanencia de las relaciones pasadas, haber cogido con tu hermana, las novelas de la tarde, el mate amargo, los planes de fin de semana, olores, el miedo al compromiso, la poligamia, que sección del diario leer primero, ideas sobre la continuidad de lo infinito…

miércoles, 27 de abril de 2016

Autoestima vs escritura creativa

Me encuentro en un predicamento respecto a lo que escribo. Releo un cuento que había empezado hace mucho y que dejé pendiente hace menos, sin recordar bien el por qué hasta la mencionada relectura. Lo concreto es que el cuento estaba bastante estructurado en mi cabeza al punto de solo tener que sentarme a escribirlo, lo que hice en su momento, y en su momento lo dejé de hacer también. Y dejé de escribir el cuento porque, mientras estaba en el trabajo de escribirlo, me dejé llevar por las pulsiones de mi imaginario o por las pulsaciones de teclas frente a la computadora y, poco a poco, el cuento fue tomando direcciones que no había tenido en cuenta al diagramarlo. Hasta aquí suena maravilloso, hasta me animo a considerarlo un poco como “escritura creativa”. ¿Cuál es el predicamento?, el cuento alzó vuelo propio y se fue a lugares a los cuales no pretendía ir cuando empecé a escribirlo, a lugares de los cuales no pude salir en su momento, motivo por el cual lo dejé de lado, y que ahora me tienen nuevamente sin poder avanzar. Hasta aquí no es un problema demasiado grave, no involucra demasiado los pormenores de mi personalidad y mi persona, hasta podría decirse que es un problema de donde cortar, donde borrar. Pero esa necesidad profunda que tengo de complicar las cosas, a veces solo para darme qué pensar, me llevó a reflexionar sobre el hecho de la huida. En su momento, cuando el cuento empezó a irse en direcciones imprevistas, cuando me vi fuera del control de lo que el cuento era o pretendía llegar a ser, lejos de lo que había ideado para él, hui. Sin demasiada dificultad dejé el cuento estancado en el punto en que había dejado de escribirlo una noche y no lo volví a retomar, no hasta haber olvidado por completo el motivo por el cual no había terminado de escribirlo, como un vil cobarde hui. Y ahora que releo el cuento y de nuevo me quedo estancado y sin poder avanzar, hasta justifico y doy razón el haber escapado de él. Que aquello que creamos, o que creemos crear, escape de nuestras propias manos, se convierta en algo distinto a lo que imaginamos, tenga sentido e identidad propios, es en extremos un golpe bajo a mi autoestima. El no tener el más mínimo control, ni siquiera de mis propios pensamientos e ideas plasmados en una hoja digital, me asusta, me asusta al punto de abandonar durante meses algo e incluso hasta olvidarlo. Por supuesto que exagero para hacer interesante este texto, sobre el que tengo un mejor control. Al cuento supongo que le sucederá como les sucede a los gatos cuando se hacen mayores, como a los hijos bien criados, como a la comida cuando tiene meses en la heladera, reconocerá su propia existencia y hará lo que el libre albedrío le permita en una sociedad como en la que vivimos. Por mi parte, y a modo de terapia, seguiré tratando de controlar algunos otros factores de mi vida que no sean tan conflictivos. También seguiré escribiendo aquí, en el blog, con la esperanza de hacer la cantidad suficiente de entradas para que no me sea necesario escribir más, pero que aun así sigan apareciendo, se sigan publicando.