Tengo vacaciones, pocos días, decido quedarme en casa, para ahorrar. Experimento aquí, donde vivo con mi familia en número de 12 más o menos, una sensación de alienación, una falta de pertenencia. Es por mi incesante ritmo de vida, en días comunes paso solo 8 o 9 horas en casa, de las cuales 6 estoy durmiendo. No es de extrañar, entonces, que el hecho de pasar dos días seguidos sin salir, siquiera para comprar una gaseosa en el kiosco de la esquina, generen perturbaciones en los otros habitantes del ambiente, como en mí también. Las conclusiones directas del experimento, pasados menos días de los que estipule para empezar a obtener algunos resultados, son a) no soporto a mi familia y, el menos esperado, b) mi familia no me soporta a mí.
sábado, 26 de marzo de 2016
Polución
Polución es un ser profano hecho de partes de otros seres como él, monstruos de lo absurdo. La prole del caos del mundo tiene formas impensadas. Inmundo y mal oliente excremento de un dios u otro. Que se nutre corrompiendo una tierra agónica y deshecha, un mundo decadente. Polución es un glotón. Es un goloso que engulle muerte en bocados y atracones mórbidos. Y engulle vida. Absorbe lo inútil del ser, cual fuese, y lo aprovecha en su contra. Lo hace parte de su carne, que no es carne, y de su sangre que no es sangre, y de su vida que es muerte. Y es un muerto viviente. Un ser reptante y corrosivo que se mueve estando quieto, que se expande. Un ser errante, purulento y tóxico, que crece inconmensurable y reclama su lugar en la tierra, su potestad sobre los hombres. Polución es un Dios. Polución es mi único Dios y voy a venerarlo cada día de mi vida, con cada uno de mis actos, hasta terminar con este mundo.
Escritos sueltos encontrados tres
¿Qué necesito?
nadie supo decírmelo nunca
tal vez no lo pregunté a tiempo.
No vi la tormenta arrasar mi casa
no vi las brasas extinguirse con el agua.
Te culpé cuando no tenía a quien culpar
me culpé cuando abrí los ojos, y después ahí se hundieron
dejaron un cráneo hueco, un cuerpo muerto.
Al final descubrí
que la vida era más que tu muerte.
Escritos sueltos encontrados dos
Como hacer para no arruinar lo que tenemos, quien soy yo para decidir que es hora de dar el gran paso, que me hace creer que al menos dirás que sí.
Amiga mía, querida amiga, este es el eterno dilema. Del que hablan las cientos de canciones que no vienen a mi mente ahora, que te dedicaría si al menos alguna dijera todo lo que tengo para decirte, y callo. Y es que somos tan compatibles como queremos ser. ¿Sera que mutuamente nos mostramos lo mejor de cada uno? Cada palabra solo nos dice cuan acertada es la idea de estar juntos, de intentar estar juntos. Yo no lo creo así, porque estoy lleno de defectos que a cada momento demuestro sin inhibiciones, que vos entendés sin reparos y aceptas, por suerte aceptas. Me muestro como soy y te gusta. Te cuento como quiero ser y adonde quiero llegar y te emociona, como a mí me emociona la idea de que estés a mi lado cuando todo esto suceda. Porque vas a estar, como mi amiga querida, como una amante enamorada, como sea te quiero junto a mí.
Y escucho tus ideas y tus proyectos. Me gusta la mujer que eres y más me gusta la mujer que quieres ser. Me idealizo como un compañero de tus aventuras y desventuras, para verte correr y tropezar y levantarte, para que caigamos juntos cuantas veces sean necesarias. Ambos tenemos esas metas indispensables que cumplir, y ambos queremos a esa persona a nuestro lado para apoyarnos, para ayudarnos. Creo en tus actitudes, creo en tu capacidad para superarte como creo en mi propio espíritu, sé que ambos podemos llegar muy lejos, juntos, las distancias no tienen significado.
Te busco para sacarte una sonrisa que me adueño y no voy a devolverte nunca, que atesoraré siempre. Como un ojo por ojo te regalo mi alegría a carcajadas, en tardes de mates largos y reflexiones cortas. Pasamos de un examen exhaustivo de la realidad a hablar del otro ideal. Recordamos a la familia que tenemos lejos y cerca, y extrañamos en equipo, que es más fácil y entristece menos. Compartimos historias vergonzosas que no compartimos con nadie, son secretos que entre nosotros no hay, o son verdades que solo nosotros podemos saber. Disfrutamos de una amistad que podría ser eterna, del compañerismo que se da a veces, de la fortuna de conocernos. Lo que dure esto, espero que también sea una elección mutua.
viernes, 25 de marzo de 2016
Tarde de crisis de los 30
Me pasé la tarde, aprovechando el Feriado, leyendo y releyendo viejos escritos. Es interesante lo que se puede encontrar cuando se abre el baúl de los recuerdos. Entre mitades de cuentos e intentos de poesías fui descubriendo puteadas a antiguas novias y cartas de amor a sub siguientes desencuentros amorosos. Además había un sinfín de escritos incalificables de índoles tan erráticas como criticas de cine, reflexiones filosóficas y hasta letras de canciones. Descubrí en esos viejos textos a la persona que solía ser, cuando más joven, una persona un poco menos intelectual a la hora de contar, o escribir en este caso, lo que sentía, obviamente una persona un poco menos leída, aunque en esto tampoco progresé mucho, una persona más pasional, más desenfrenada, mas verborrágica y catártica. Eso en comparación con la persona que veo actualmente en el espejo, 10 años después, ya con 30 años encima. Esta versión, la actual, se considera a sí mismo como un ente más calculador, selectivo, un poco huraño, mucho más reflexivo de lo que muestra y a quien. Meditar sobre esto, recordar un poco mi pasado y aquello sobre lo que solía escribir, me llevo a algunas conclusiones reveladoras:
1 Si bien el tiempo tiende a hacernos más sabios, también nos vuelve menos osados a la hora de jugarnos por la camiseta.
2 No podría volver a escribir cosas como las que estuve leyendo esta tarde, no porque no sea intelectualmente capaz de hacerlo, sino porque están cargadas de sentimientos y emociones que me asusta volver a experimentar.
3 Lo que escribía antes, tan verborrágico y catártico, y lo que escribo ahora, tan intelectualizado e irónico, ninguna de las formas, nunca, me sirvieron para levantarme una mina.
Algunas envidias
Envidia. El corazón lo admite. Mis ojos bailan al ver, se repite la lectura una y otra vez. Son las horas que pasan y se van. Después de tanto tiempo ¿qué nos costaba? Si sos la mujer perfecta, la perfecta desilusión. Si soy un mendigo que te reza, nada podría salir mal. Nada sucedió más que la envidia. El corazón la bombea y entre las venas la sangre es verde. El cuerpo se hincha de rabia, la cabeza explota en un mar y mancha las cuatro paredes. El mundo se vuelve ciego y estás más solo que antes. Más solo que antes de conocerte, envidia.
Envidia de la barbarie que lo hace peligroso, envidia de la facilidad de su lengua de serpiente, envidia de su tranquilidad desmedida, de su autoestima de estatua. Envidia de no tener que hacer nada y ganarlo todo. Envidia de ocupar el trono, ser el rey vehemente del gran castillo, de acostarse en tu alfombra de mujer fatal. Lo veo y envidio todo cuanto no soy, todo cuanto no tengo, toda tú, envidia.
Escritos sueltos encontrados uno
El ser literario es un ser solitario. Es como una roca dura y fría cuando critica su obra última. Es un enamorado de las situaciones simples que encierran grandes historias. Es un soñador irremediable, el perfecto idiota, crédulo e inocente. Es el profeta de los momentos de su vida, el idealista que acierta para su desgracia. Es el que quiere más de aquello que solo él entrega. Es el que le busca la vuelta a todo, pero que nunca encontró vuelta. Es el que estuvo aquí y allá y nada trajo. Es el colgado de siempre, de una viga que no se rompe, de una muerte que es segura, que va lenta, pero segura.
De cerquita
Tu sonrisa es, de cerquita
esa que no regalas en ninguna fotografía,
esa que no conocen quienes no te miran, de cerquita
esa que es una mezcla de labios mojados de besos
de nariz y ojos que se confunden
y de un profundo suspirar, profundo y de cerquita
melancolía de domingo y mates.
Tu sonrisa es, de más cerquita
la picardía de hacerme la contra en todo y disfrutar de mis rabias
y callarme de una mordida y escapar descalza por toda la casa, desnuda
pero quedarte con tu sonrisa, de cerquita
y esperar el choque de mis ideas con tus intuiciones
y morderme de nuevo, de cerquita y correr
para que me confunda y me olvide y te quiera atrapar
tenerte cerquita.
Tu sonrisa es y será, de bien cerquita
el recuerdo de tardes traspiradas, abrazados sin motivos
odiándonos por no poder dejar de sudar, ni estar cerquita
olvidándonos que un tiempo atrás ese cerquita era dulce,
que las rabias eran un juego y que no te perseguía para hacerte daño
que te quería tener, así, cerquita, como a tu sonrisa
la imagen más bella que tengo de vos, de cerquita.
Y tu sonrisa es, ya no tan cerquita
un flagelo que me congela de noche, la amargura del insomnio
el espanto de la soledad más solemne
de no saber vivir sin, de no poder vivir con
es tu sonrisa, lejano el recuerdo
una línea más en una lista de derrotas, tiempo perdido irrecuperable
la nítida noción de no saber nada, de vos
ni de tu lejana, lejana sonrisa
jueves, 24 de marzo de 2016
Checklist 24 de marzo
Tareas para la tarde:
ayudar a preparar la humita
recibir a las visitas
preparar los mates
recordar a los desaparecidos
recordar nunca olvidar
domingo, 20 de marzo de 2016
Repetidas mariposas en la panza
Pensaba en una película de Adam Sandler. Sí, creo que alguna película de Adam Sandler puede llegar a motivar escribir algo al respecto en mi blog alguna vez. El film en cuestión era, según recuerdo su traducción al español proyectada por canal 8 “Como si fuera la primera vez” o algo así. Es la típica comedia romántica con un toque de humor irónico desde los personajes secundarios, que no son más que arquetipos estereotipados y exagerados en la medida de bla bla bla. Creo que para análisis de películas existe gente más capacitada que yo así que prosigo. La historia es básicamente de la una chica que tiene un problema mental, una enfermedad por la cual pierde la memoria de lo que hizo después de dormir, conoce por casualidad en un bar, al que siempre va por qué cree que siempre es domingo por la mañana, a un hombre, el personaje de Adam Sandler, quien, haciendo los típicos juegos de las comedias románticas, logra enamorar a la mujercita por un instante. Luego se despiden y vuelven a encontrarse al día siguiente en el mismo bar, pero ella no recuerda nada sobre él, quien trata de proseguir una charla que para ella nunca existió y así. El drama existencial y emocional de la película continúa desde este argumento con los toques de humor que ya mencionamos. Hasta aquí sigue sonando a una película para ver un domingo a la tarde en canal 8, y admito que entretiene. Voy a tomar licencia de escritor a partir de este punto y voy a cambiar el tono de este texto hacia un espacio un poco más profundo, pues quiero comentar algo que me surgió al pensar en esta película de Adam Sandler, porque sí, creo que una película de Adam Sandler puede llegar a motivar escribir algo al respecto en mi blog alguna vez. Pensaba en la aventura del primer encuentro, en la emoción que surge cuando vas a conocer a ese hombre nuevo, misterioso, extraño, que los infinitos de la vida te presentan a veces, por ejemplo, en un bar comiendo algo un domingo, o cualquier día que ella pueda creer que es un domingo. Pensaba en las artimañas de Don Juan que tenemos que representar ante aquella dama, para conseguir esa sonrisa tan deseada, la que nos indica que las cosas están saliendo bien, esa mueca de curiosidad al vernos navegar por nuestros pensamientos existenciales, esa admiración con que nos analiza de pies a cabeza cuando contamos aquellas aventuras caballerescas, de trabajo o de cancha o de amigos. Pensaba en las repetidas mariposas en la panza, que surgen cada vez que se presenta ese posible nuevo amor. Pensaba en la necesidad de reinventarse, cuando queremos llamar la atención de esa extraña y solitaria mujer. Pensaba en lo adictivo de aquella situación que viven los personajes en la película. Desde la perspectiva de ella, sentir en cada encuentro, cada vez que vuelve verse con él, la emoción de la primera vez, las mariposas en la panza dando vueltas y tornando todo el mundo al revés, cambiando los planes de un día como todos, generando ilusiones futuras sobre ese alguien que se nos aparece así, misterioso, encantándose con aquella situación constantemente, viviendo esa primera vez siempre. Y desde la perspectiva de él, crear una nueva persona, lograr encantar a la bella dama en cada oportunidad, reinventándose con la premisa de que en un nuevo encuentro ella lo verá como a ese extraño personaje de ficción, el que suma todas las formas de aquello que quiere, que logra llegar a su corazón, porque es capaz de crear y recrear esos momentos, porque siente en todas sus sonrisas sinceras una victoria. Pensaba en lo adictivo que sería vivir esas primeras veces, esas mariposas y esas reinvenciones, todo el tiempo, en lo rápido que consumimos esos momentos, cuando nos relacionamos con alguien nuevo, cuando empezamos a conocernos, sin aprovechar que tendremos esas mariposas en la panza solo una vez.